Se dice que después del traslado de Andrew Mountbatten-Windsor a Sandringham hubo malestar entre los empleados. Varios sirvientes se niegan a trabajar para el ex príncipe.
El traslado de Andrew Mountbatten-Windsor (65) a la propiedad real de Sandringham ha provocado tensiones entre los empleados, informó el periódico británico “The Sun”. Se dice que varios empleados de la finca del condado de Norfolk se niegan a trabajar para el ex príncipe.
Una fuente cercana al personal dijo al periódico: “Les han dicho que no deben servir a Andrew ni trabajar para él si no se sienten bien. Ya hay una larga lista de personas que cancelan. Es comprensible que haya mucho malestar dado que ahora es un total marginado”.
El ambiente en la propiedad es “tenso y frío”
Andrew Mountbatten-Windsor, cuya hija, la princesa Eugenia, cortó el contacto con él, se mudó de su residencia de décadas, Royal Lodge, Windsor, a puerta cerrada el lunes por la noche. Según el diario, la medida se produjo al amparo de la oscuridad, coincidiendo con nuevas revelaciones de documentos sobre el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein (1953-2019), con quien Andrew era amigo desde hacía años. Hermano del rey Carlos III. (77) ahora vive temporalmente en la casa de campo Wood Farm en Sandringham antes de mudarse a la cercana y más pequeña propiedad Marsh Farm en abril. Actualmente se encuentra en proceso de renovación.
Otro informante dijo, según The Sun: “La gente que trabajó con él durante años se ha ido. En el mejor de los casos, habrá un equipo mínimo”. Una fuente describió la atmósfera en las instalaciones como “tensa y fría”.

El rey Carlos ve la medida como una “consecuencia necesaria”
Andrew, que tuvo que dejar sus deberes reales en 2019, fue noticia por su conexión con Epstein y una demanda civil interpuesta por la estadounidense Virginia Giuffre (1983-2025). Niega las acusaciones de abuso sexual formuladas en su contra, pero llegó a un acuerdo extrajudicial por valor de millones en 2022. Se dice que el rey Carlos, que supuestamente ha intentado durante años convencer a su hermano de que abandone su antigua residencia, ve la medida como una “consecuencia necesaria”. También despojó a Andrés de todos los títulos reales.