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Ingresa al hospital con divertículos y permanece diez meses postrado en cama debido a una infección adquirida en el quirófano. Te operan a los 40 años de apendicitis y mueres bajo el bisturí. Te dan el alta de urgencias con un analgésico y al cabo de unas horas tus seres queridos están hablando por teléfono con la funeraria, conmocionados y llorando. No, esto no es normal. Sin embargo, esto es lo que está sucediendo en Apulia, donde, sobre todo desde 2013, los errores médicos son habituales.

EL ÉXODO DE LA ESPERANZA

También habrá una explicación si quienes pueden buscar tratamiento fuera de la región: la escasez de medicamentos afecta sólo a 3.600 apulianos para la rehabilitación postoperatoria y cuesta a los bolsillos regionales 127 millones de euros al año. Esta es la cantidad destinada a reembolsar a otras autoridades sanitarias locales que atienden a pacientes en los llamados “viajes de esperanza”. Felices aquellos que tienen familiares en el Norte o que pueden permitirse estancias en hoteles o apartamentos alquilados por breves periodos fuera de las fronteras de Apulia.

La Región intenta resolver esta lacra con importantes inversiones en el presupuesto sanitario 2025-2027 (alrededor de 9 mil millones), pero el agujero presupuestario sigue siendo importante: 350 millones. “Apulia – este es el diagnóstico del Instituto Gimbe de Nino Cartabelotta – es una de las regiones con un saldo negativo significativo”.

¿Cómo detener el sangrado? “Con Molise y Basílicata hemos fijado un límite más allá del cual las autoridades sanitarias locales competentes ya no pueden aceptar pacientes – explica Giacomo Conserva, miembro de la Liga Norte de la comisión regional de salud. Un acuerdo así sería útil para todas las regiones”.

¿PERO QUÉ PROYECCIÓN?

Hay otro elemento que nos ayuda a comprender la profundidad de las fallas del sistema sanitario de Apulia: además de los que huyen, están los que no reciben atención. Y hay un 10%: renuncian a reservar visitas, renuncian a la prevención. Y luego están los que se equivocan. Por ejemplo, mujeres que intentan prevenir el cáncer de mama. En 2022, el gobernador Michele Emiliano anunció que la mamografía se ampliaría a los grupos de edad de entre 45 y 74 años. Nunca implementada: la prevención sigue reservada a las personas de 50 a 69 años. ¿Qué queda de esta propuesta? Nada, sólo un nuevo cargo para Emiliano, designado consultor por el nuevo presidente Decaro. Y muchas oportunidades perdidas, como denuncia Francesca Rampino en una carta abierta. Ella, una madre y médico de 49 años, estaba esperando la proyección anunciada. No pasó nada. Se mudó en privado y descubrió un tumor que, si hubiera escuchado a Emiliano, habría tardado un año en desarrollarse antes del diagnóstico. “¿Por qué una ley que protege la salud de la mujer – se pregunta ahora, cuando está siendo tratada (y vigilada) en el hospital Perrino de Brindisi – no ha entrado todavía en vigor?”

MEDICOS EN HUIDA

Otro problema: la profesión médica. “Quien va a trabajar al hospital – explica Coserva – se define como fugitivo. Para nosotros, esto significa que ser médico en el servicio ya no es la realización de un sueño, quien lo hace debe tener realmente la vocación porque las dificultades son infinitas. Por eso se abandonan muchos concursos y muchos médicos recurren a estructuras privadas”. Y de nuevo: en Taranto se construyó un hospital por 250 millones pero no hay licitación para el personal de enfermería. Necesitas 1.

300 pero ¿quién irá allí? La sala de urgencias de Monopoli-Fasano fue inaugurada en julio pero “está mal”, faltan médicos. Lo mismo ocurre con las casas comunitarias: de las 123 previstas hasta 2026, sólo se ha activado una (en Mottola), inaugurada el 24 de septiembre, pero no hay personal.

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