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Esponjas, capaces de integrar las tendencias de las noticias digitales a la velocidad de la luz. Lo sabíamos, pero los datos publicados por el nuevo informe EU Kids Online -la red europea de investigación que estudia el uso de Internet y las tecnologías digitales por parte de menores desde 2006- nos dicen más. En primer lugar, la inteligencia artificial generativa es un fenómeno de masas que ya ha entrado en la vida cotidiana de los niños y adolescentes italianos.

Tanto es así que entre marzo y octubre de 2025, ocho de cada diez niños de entre 9 y 16 años en Italia utilizaron ChatGPT u otras herramientas de IA generativa para estudiar, ahorrar tiempo y simplificar la investigación. “ChatGPT se ha convertido en mi nuevo Google”, resumen varios encuestados, especialmente en Italia, donde nuestros hijos se encuentran entre los mayores usuarios de Europa, justo detrás de Austria (94%) y la República Checa (casi el 100%) y muy por encima de la media del 72%.

Pero el entusiasmo ciego no va acompañado de una difusión generalizada. Por el contrario, el informe presenta el panorama de una generación que utiliza la IA de manera pragmática, a menudo instrumental, al tiempo que observa cuidadosamente sus limitaciones.

Estudio y practicidad: los principales impulsores

La encuesta, realizada entre 2.170 estudiantes italianos y más de 25.000 niños en 17 países europeos, muestra que el uso principal está relacionado con el aprendizaje académico: el 44% utiliza la IA para resumir o explicar textos largos, el 26% para escribir ensayos o ensayos. Las razones son principalmente prácticas: ahorro de tiempo (45%), imposibilidad de encontrar información en otros lugares (43%) y simplificación de actividades (28%).

“Lo descubrí el año pasado en el instituto, porque todos mis amigos hablaban de esta aplicación que les hacía los deberes”, afirma Elena, de 15 años, en una de las 244 entrevistas cualitativas realizadas en Europa. Como ella, muchos jóvenes italianos descubrieron la IA a través de sus compañeros de clase o en las redes sociales, rara vez de sus padres.

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