El objetivo es doble, explica Assil: “por un lado reducir los costes de gestión y mantenimiento para las administraciones públicas, y por otro lado mejorar la seguridad, la calidad del servicio y la sostenibilidad medioambiental mediante un control centralizado e inteligente de las redes de alumbrado”.
En Italia, 10 millones de puntos de luz públicos
Según el estudio de Assil-Politecnico, en Italia existen alrededor de 10 millones de puntos de alumbrado público, el 65% de los cuales ya han sido reconvertidos a tecnología LED. Por tanto, las futuras intervenciones deberán centrarse en el 35% restante, es decir, unos 3,5 millones de puntos de luz.
El estudio describe tres escenarios de desarrollo: desde el escenario base, más conservador, que implica la simple sustitución de luminarias obsoletas por soluciones LED, hasta el escenario avanzado, caracterizado por una evolución de alta intensidad tecnológica del alumbrado público. En este último caso, la conversión completa a LED iría acompañada de una amplia difusión de sistemas inteligentes, coherente con los principios de las ciudades inteligentes y con los objetivos de la directiva EPBD.
Beneficios energéticos y medioambientales
En términos de beneficios energéticos y medioambientales, el escenario base permitiría un ahorro de 1,7 GWh, el equivalente a plantar unos 11.950 árboles al año y una reducción de 424 toneladas de CO₂. En cambio, el escenario avanzado supondría un ahorro de 2,4 GWh, o 17.435 equivalentes de árboles, y una reducción de 619 toneladas de CO₂.
El alumbrado público exterior representa sólo un ejemplo de las ventajas concretas de esta medida, que podría generar un importante efecto multiplicador de oportunidades también en términos de valorización y gestión de los activos inmobiliarios del Estado. De hecho, la introducción de sistemas de “iluminación inteligente” puede generar ahorros energéticos de hasta un 70 a un 80% en comparación con los sistemas tradicionales, según el área de aplicación.