232b57c_upload-1-cdyx0v9aaz4e-dipe-roi-carine-goron-05-02-26-simon-gosselin-68.jpg

Eddy D’aranjo nació el 17 de diciembre de 1992. Tiene 33 años. La edad de Cristo el día de su crucifixión. Precisamos esto porque, más de una vez en escena, este sorprendente artista, que acaba de emocionar al público del Odéon-Théâtre de l’Europe de París, extiende los brazos al cielo, con las palmas abiertas, en un gesto cristiano de disculpa o perplejidad.

Sin embargo, Eddy D’aranjo no es el Mesías: hay en él una dimensión sacrificial. Del prólogo deEdipo el reyEspectáculo inspirado en Sófocles que representó en los Talleres Berthier, uno de sus compañeros le pincha las puntas de diez dedos con una punta afilada. Con las manos rojas, el actor puede iniciar su vía crucis y pedir lo imposible en el teatro: representar lo irrepresentable. Debido a que examina la abyección sin inmutarse, su espectáculo verdaderamente impresionante lleva al teatro un paso de gigante por encima del salvajismo de los hombres.

Autor de una obra fascinante, Eddy D’aranjo sabe qué Everest de prohibiciones y secretos, con qué masas de fantasías ligadas a la realidad se enfrenta, ya que la historia que revela es la de su familia. Por eso se toma su tiempo con palabras explicativas y descriptivas antes de dejarse teatralizar. Lo que se traducirá en la irrupción flexible de vídeos rodados en directo (al estilo de Julien Gosselin, de quien fue asistente) en un entorno (el interior de la casa) que se mostrará durante el intervalo. Un cinema verité encarnado por actores apasionados cuando la primera parte del espectáculo, por el contrario, consistió en sacar escena del escenario para desvelar los hechos. Nada más que los hechos, sin excesos visuales parásitos (en la tradición de Marie-José Malis, con quien también colaboró).

Te queda el 75,46% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author