Tras la aprobación del presupuesto 2026 por la Asamblea Nacional, el lunes 2 de febrero, Sébastien Lecornu optó por realizar él mismo el servicio postventa del texto en una larga entrevista concedida el sábado 7 de febrero a la prensa regional. Y el primer ministro volvió a una de las medidas más controvertidas de la ley de finanzas: la renovación de la contribución excepcional sobre los beneficios de las grandes empresas (CEBE).
A diferencia del año pasado, cuando se vieron afectados 440 grandes grupos, en 2026 el recargo afectará a 300 grandes empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades (SI) y que alcanzarán más de 1.500 millones de euros de facturación. Quedaron exentas las medianas empresas (ETI). Pero la reorientación del mecanismo fiscal no debería, según las previsiones del Gobierno, tener un impacto excesivo en su rentabilidad prevista de 7.300 millones de euros frente a los 8.000 millones en 2025.
Resulta que mantener esta sobretasa irrita profundamente a los empleadores en un momento en que la competencia económica internacional es particularmente feroz. “Esto no deja de tener consecuencias para nuestra competitividad y el atractivo de Francia”se quejó el presidente del Medef, Patrick Martin, el domingo 8 de febrero. El parisino. “La empresa es la variable de ajuste presupuestario”Tras conocer la noticia a mediados de enero, el presidente de Crédit Mutuel y de la Federación Bancaria Francesa (FBF), Daniel Baal, se lamentó.