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Proteo Engineering (propiedad al 80% del grupo Marchesini de Bolonia) ha producido, en la fábrica de Fiorano Modenese, un sistema de almacenamiento eléctrico con batería de 5 MWh integrado con un sistema solar para la empresa cerámica Florim: se estima que entrará en servicio en febrero. Se utilizará para almacenar el exceso de electricidad producida por las cuatro instalaciones fotovoltaicas de Florim in situ, construidas entre 2021 y 2025, durante el día, para luego hacerlas utilizables en el proceso de producción durante la noche, reduciendo así la compra de energía externa mediante el autoconsumo y al mismo tiempo la presión sobre la red.

Maurizio Marchesini, accionista mayoritario de Proteo Engineering y presidente del Grupo Marchesini, campeón internacional de soluciones para envases farmacéuticos y cosméticos, apoya este proyecto junto con Claudio Lucchese, presidente de Florim, que explica: “Hemos creado el eslabón perdido entre las energías renovables no programables y las necesidades de la industria, que debe funcionar incluso cuando no hay sol ni viento. El sistema de almacenamiento es importante para las empresas que consumen mucha energía, como la cerámica y muchos otros tipos de industrias”. nacida como empresa especializada en automatización, “va hacia la energía, porque es cada vez más estratégica”. Y respecto a sistemas de almacenamiento como este, esto confirma un gran interés y, para Proteo, “una decena de proyectos con otras empresas, aunque recién estén empezando”. En cuanto al marco regulatorio, no hay mucha presión, “pero esperamos ver dentro de una semana el decreto de aplicación sobre la hiperdepreciación que debería contener un incentivo al ahorro de energía”, indica.

Para una empresa como Florim, el sistema de almacenamiento permite limitar los costes energéticos y evitar paradas de producción, aumentando así su independencia: “Ya hoy, gracias a los sistemas solares y a los cogeneradores, en condiciones climáticas óptimas, podemos alimentar el 100% de las dos fábricas italianas, en Fiorano y Mordano, durante el día. Ahora, con la posibilidad de conservar el excedente de energía producido, podremos alimentarlas incluso de noche. No excluyo que podamos pensar en instalar otros sistemas de almacenamiento en el futuro”, testifica el presidente Claudio Lucchese, que habla de “entre 5 y 6 millones de euros de inversión necesarios, entre el último sistema solar y ahora la batería”. Según lo que sabe Lucchese, el de Fiorano es el primero de este tipo en el mundo de la cerámica, y el primero de tan grandes dimensiones instalado en este segmento.

En el futuro, el proyecto adquiere un alcance más amplio: “La industria manufacturera europea sólo podrá seguir siendo competitiva si vuelve a pensar en términos industriales a largo plazo. Invertir hoy en infraestructuras energéticas avanzadas significa defender la producción, el empleo y la capacidad de ser competitivo en los mercados globales del mañana”, comenta Marchesini. “En un país como Italia – continúa -, donde la electricidad es una de las más caras para la industria pero donde el sol es un recurso estructural, el desafío no es producir más, sino gobernar mejor. Aquí es donde se juega un juego decisivo de política industrial: construir autonomía energética, reducir la dependencia de los mercados y dar a las empresas la capacidad de planificar su propio futuro.

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