JAuando se celebró, como cada año en otoño, a los nuevos premios Nobel de ciencia, la historia de los últimos treinta años ha puesto profundamente en entredicho el fenómeno de la heroización científica. Entre los grandes mitos vinculados a la modernidad académica, encontramos la figura del “genio” -de Francis Bacon a Albert Einstein- presentado como un ser solitario, desprendido del mundo, decidido y desinteresado. La historia tradicional de la ciencia. Durante mucho tiempo se ha contado como el de los pioneros y los grandes descubrimientos.
Más recientemente, los historiadores han vuelto a poner en juego estos “genes”, cuestionando las condiciones sociales e institucionales que produjeron estas figuras, pero también mostrando cómo los fisiólogos intentaron identificar rasgos físicos distintivos, cartografiando la anatomía de estos “cerebros” percibidos como seres singulares.
En un trabajo reciente, Cabezas pensantes o pose de conocimiento. (Anamosa, 2025), Jean-François Bert y Jérôme Lamy arrojan una luz decisiva sobre la creación de genios, investigando el motivo icónico del pensador, utilizado para representar la reflexión, la introspección o la cognición. Desde la antigüedad, esta actitud se ha manifestado no sólo en Occidente, sino también en la India, Japón y el mundo musulmán. Aunque aparentemente atemporal, si no universal, se reconfigura con el tiempo. Las pinturas de Rembrandt, que representan a eruditos humanistas en sus gabinetes repletos de libros, papeles e instrumentos, ya expresan una erudición amenazada por la acumulación de conocimientos, alimentando la ansiedad y la melancolía del Renacimiento tardío.
Nuevas restricciones
A principios del 20Y siglo, las representaciones del científico continúan celebrando figuras excepcionales: Albert Einstein, el francés Henri Poincaré (1854-1912) o el alemán David Hilbert (1862-1943). Todos comparten rasgos comunes (precocidad, destellos de innovación, dificultad inicial para establecerse), pero su influencia también se explica por la dinámica colectiva y la existencia de escuelas y tradiciones nacionales, visiones que hoy encuentran encarnación en los retratos de grupo.
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