Muchas parejas celebran San Valentín y la mesa se convierte en el centro emocional. Ya sea una cena romántica para dos, un brunch amoroso o una velada acogedora con platos caseros: el día de San Valentín es la oportunidad perfecta para hacer visibles los sentimientos.
Una mesa bien puesta crea ambiente. Establece una estructura para la cercanía, las conversaciones y el tiempo juntos. Los colores, los materiales y los pequeños detalles deciden si será clásicamente romántico, moderno o completamente personal.
Romance clásico en rojo y rosado
El rojo sigue siendo el color de Amar – pero hoy parece más moderno que nunca. En combinación con el rosa no se produce ninguna ruptura de estilo, sino que se revela una apariencia segura de sí misma. mi RESERVA EN CASA (también pertenece a Axel Springer). Este dúo de colores es particularmente efectivo en el Día de San Valentín porque combina el romance clásico con un diseño contemporáneo.
En lugar del rojo brillante, la atención se centra en los tonos matizados: burdeos, rosado o rosa antiguo pálido. Quedan especialmente bien sobre una base neutra, como un mantel blanco o beige. Puedes combinar diferentes juegos de platos en rojo y rosa, así como caminos de mesa, manteles individuales o servilletas de colores. Velas de colores llamativos y candelabros con lazos añaden toques divertidos. Para el San Valentin conscientemente puede ser un poco más.
Minimalista y moderno en San Valentín
Si prefieres la tranquilidad, elige líneas claras y un diseño reducido. Una paleta de colores blanco, beige, gris o negro crea una base relajada. Los acentos individuales siguen aportando romance sin ser intrusivos.
A menudo son suficientes motivos de corazones, letras finas en tarjetas de mesa o un pliegue especial para servilletas. Los materiales son decisivos: el gres opaco, el vidrio liso y el lino fino parecen refinados y modernos. Unas sencillas velas a diferentes alturas aportan calidez a la mesa sin agobiarla.
Los datos personales marcan la diferencia
La decoración de la mesa del Día de San Valentín se hace especial con toques personales. Tarjetas escritas a mano con pequeños mensajes, tarjetas de mesa personalizadas o un pequeño obsequio en un plato demuestran verdadero cariño.
También se pueden incluir recuerdos compartidos. Una pequeña foto en un marco sencillo o un detalle que recuerde un momento especial aporta profundidad emocional a la mesa puesta.