La batalla está acalorada entre el Pentágono y Anthropic, uno de los pioneros de la inteligencia artificial (IA). Esta última es una de las start-ups a las que el ejército estadounidense adjudicó, en el verano de 2025, un contrato por valor de 200 millones de dólares (168 millones de euros) para acceder a sus modelos, incluido el asistente de Claude. Pero ambas partes no están de acuerdo sobre los límites establecidos por Anthropic. La empresa no querría que sus herramientas se utilizaran para monitorear poblaciones o producir armas demasiado autónomas, dijo. Diario de Wall Street y Reuters, a finales de enero.
Este desacuerdo es el símbolo de fricciones más amplias entre la administración Trump y la empresa fundada por Dario Amodei, que apoyó a la candidata demócrata Kamala Harris en las elecciones presidenciales de 2024. Si bien se cuida de no atacar frontalmente al presidente estadounidense, el director de Anthropic se muestra cauteloso con la inteligencia artificial y se aleja del bando de Trump. Para distinguirse de sus competidores como Sam Altman, de OpenAI, o Elon Musk, de xAI, que se han convertido en partidarios públicos del ocupante de la Casa Blanca.
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