Milán, 12 de febrero (askanews) – Enrico Nigiotti regresa al Festival de San Remo para presentar “Cada vez que no sé volar”, una canción que habla de un amor universal, capaz de unir y apoyar sin juzgar. La historia de Nigiotti con el Festival comienza en 2015, cuando participó entre las Nuevas Propuestas con Algo que Decidir. En 2019, regresó a los Bigs con Nonno Hollywood, canción con certificado de oro y ganadora del prestigioso Premio Lunezia por el valor musical-literario del texto. En 2020 participó con Baciami ora, también certificado oro y contenido en su cuarto álbum de estudio, Nigio. “Más que expectativas, ansiedades y miedos, tengo hermosos recuerdos. Recuerdo mi San Remo de Nonno Hollywood y lo vivo un poco así allí con la misma tranquilidad, sinceramente. Ahora estoy tan sereno como cuando traje a Nonno Hollywood, estoy feliz de estar en este escenario porque es un escenario importante. En este escenario hacemos lo que siempre soñé hacer, es decir música. Traigo mi canción y ellos cantan mi canción. Y luego siempre está esa ansiedad, como cuando Lanzas una canción, no sabes lo que puede ser, pero también tienes el deseo de saberlo, de saberlo, de experimentarlo, así que es más así.
Nigiotti vuelve a cantar un amor que acoge la fragilidad, da fuerza en los momentos difíciles y nos recuerda lo humano que es caer y levantarse gracias a las personas que permanecen a nuestro lado. Un mensaje sencillo y directo, que nos invita a redescubrir la autenticidad en un mundo muchas veces más atento a las apariencias.
“Every Time I Can’t Fly es una canción que nació como el primer incipit de la pieza, es decir, tarde, cuando ya no es sólo de noche, sino también un poquito por la mañana, cuando estás medio dormido, cuando te despiertas y no puedes dormir. Miras al techo y te pones a pensar, pero eso nos pasa a todos, ¿no?
Comencé a hacer un pequeño viaje por mi vida, a hacer cuentas describiendo todos los momentos. Y la idea de cada vez que no puedo volar también implica una aceptación del hecho de que somos frágiles. Soy frágil pero como todos. Sin embargo, a veces es bonito llegar hasta el fondo. No sólo porque aprendes a levantarte de nuevo, sino también porque empiezas a comprender el bien de las personas que te rodean, que puede ser incluso el simple pensamiento de un rostro que te es querido y que te hace encontrar la fuerza pero también el deseo de no caer demasiado bajo.