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Se entendió que los archivos Epstein son una lotería en la que en su interior se puede encontrar todo y su contrario. Una cita en la interminable masa de documentos para poner en duda la duda – a menudo infundada y sin apoyo de ninguna prueba – de una siquiera simple asociación con el financiero pedófilo, que se suicidó en prisión, en Nueva York, en su celda en 2019.

El barro golpeó a Matteo Salvini, que tuvo que justificarse simplemente apareciendo en los archivos difundidos en Estados Unidos. Todo ello complementado con peticiones de aclaraciones y posiciones también de los políticos, en particular del amplio campo opuesto al gobierno de Giorgia Meloni. Y ahora aparece otro nombre popular en Italia. Es el de la periodista palestina Rula Jebreal, que siempre ha estado al frente de la causa pro-PAL y en las luchas por los derechos de las mujeres, entre otras.

La Presse reconstruye la historia. Todo empezó en 2009, cuando Epstein, tras cumplir su primera condena de trece meses por prostitución infantil, emprendió el camino de la reintegración a la alta sociedad, gracias a la PR Peggy Siegal.

Una jet set formada por celebridades y personalidades de alto nivel del mundo económico y cultural. De ahí, por este camino, llegamos al nombre del pintor y director neoyorquino Julian Schnabel, que fue compañero de vida del periodista de 2007 a 2011. El nombre de Schnabel revela que La Presse aparece 48 veces, mientras que el de Jebreal aparece 24 veces. Pero muchas de las citas son repeticiones. No hay pruebas de asistencia, pero, en la mayoría de los casos, se trata de invitaciones, listas de participantes o referencias indirectas relacionadas con eventos públicos y privados. Uno de los documentos, entre los citados en el análisis documental, es un correo electrónico fechado el 25 de agosto de 2010. En su interior, como se mencionó, una simple lista de invitados para un “desayuno de Yom Kippur” en la residencia de Epstein en el Upper East Side, Nueva York. Schnabel aparece en esta lista, lo que sin embargo no indica ninguna participación real del artista en el evento. Y luego veladas de cine y proyecciones exclusivas, presentaciones en las que Schnabel y Jebreal participarían como pareja. Como los hechos -en los que se desconoce si Epstein participó o no- vinculados a la proyección de la película Miral, basada en el libro autobiográfico escrito por Jebreal.

Una de esas invitaciones, que data de diciembre de 2010, fue en nombre de la Weinstein Company de Harvey Weinstein, otra celebridad que luego se vio envuelta en un escándalo. Los nombres de la pareja también aparecen en otro correo electrónico que cita un artículo del Huffington Post que recrea una fiesta de la jet set en la isla caribeña de St. Barts donde estuvieron presentes Schnabel y Jebreal, demostrando cómo Epstein se mantenía al tanto de todo lo que sucedía en el dorado mundo de las celebridades y Hollywood.

Un fresco de la alta sociedad neoyorquina, en el que no hay rastro de una relación entre Schnabel, Jebreal y Epstein. Una lotería, de hecho, en la que también se vio Salvini, quien, sin embargo, se vio obligado a negar tener conocimiento de las conversaciones que tuvieron lugar entre el ideólogo de derecha Maga Steve Bannon y el financiero. Intercambios de mensajes en los que ambos mencionan efectivamente a Salvini en varias ocasiones, sin que ello indique ningún vínculo con Epstein. En resumen, se habló del interés del financiero por las actividades de Bannon en Europa durante aquellos años en que la Liga del Norte liderada por los salvinianos estaba en pleno apogeo. Mensajes en los que sólo se menciona a Salvini. Sin embargo, el secretario de la Liga, en el programa “Otto e Mezzo” de La7, interrogado sobre la cuestión, se vio obligado a explicar: “Nunca he visto un dólar, un rublo.

¿Bannon? Lo vi una vez y no sabía con quién estaba hablando”.

Y Salvini de nuevo: “Para mí, amigos, es otra cosa. Nunca acepté dinero en Moscú ni en Estados Unidos. No sé si apareces en los expedientes de Epstein”. Una lotería donde todo termina y todo lo contrario.

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