De la industria manufacturera a la agroalimentación, de la energía a la salud, de la edición a la aeronáutica: más de veinte empresas se han sumado al proyecto de la Fondazione Siciliae Studium Generale UNICT 1434, la fundación participativa promovida por la Universidad de Catania con el objetivo declarado de permitir “estudiar y trabajar en Sicilia”.
Un ecosistema estable entre universidades y empresas
Al frente de la nueva Fundación, delegada por el rector Enrico Foti, está Elita Schillaci, profesora de Emprendimiento y Planificación Empresarial, que define inmediatamente su horizonte estratégico: “No es un eslogan de identidad, sino un objetivo clave del desarrollo territorial. Queremos crear las condiciones para que estudiar en Sicilia signifique también poder trabajar en Sicilia. No pretendemos impedir que nuestros jóvenes adquieran experiencia en otros lugares – la comparación siempre es una ventaja – pero debemos invertir la tendencia hacia la fuga estructural de competencias. Nuestra ambición es construir un ecosistema en el que universidades, empresas y el territorio se comuniquen de forma estable, generando oportunidades profesionales cualificadas y sostenibles.
El tejido industrial: industria manufacturera, energía, agroalimentación, salud
La lista de miembros ya indica la dirección estratégica del proyecto: hasta el momento, se han sumado una veintena de empresas, entre las que se encuentran empresas industriales y multinacionales como la estadounidense Vishay Semiconductors, Maire o Irem de Siracusa. Y luego el SAC que gestiona el aeropuerto de Catania, junto a grandes grupos agroalimentarios y de distribución regionales como el grupo Arena (Deco), Dolfin, hasta operadores de innovación y alta tecnología como Etna Hitech/GreenWaver, Netith, AC2, Electric Power, además de empresas sanitarias y biomédicas como Humanitas, IOM, Medivis, FIDIA. No falta el mundo de la construcción en Cosedil ni el de la edición en Gruppo Editoriale La Sicilia.
Una fundación participativa con gobernanza universitaria
El sistema jurídico elegido es el de la fundación de participación, una fórmula híbrida que combina la estabilidad financiera propia de las fundaciones con la flexibilidad y la implicación plural de los sujetos participantes. No se trata de una simple estructura de apoyo, sino de una organización autónoma, sin ánimo de lucro, dotada de medios propios destinados exclusivamente a la consecución de objetivos estatutarios. El modelo pretende garantizar dos elementos clave: por un lado, la supervisión científica y la calidad académica de los cursos; por otro, la capacidad de comunicarse directamente con el sistema productivo. Las empresas no son simples patrocinadores, sino sujetos involucrados en la vida de la organización, con derechos y obligaciones definidos por el Estatuto, y con posibilidad de contribuir a la definición de líneas estratégicas.
Academia Corporativa y certificaciones experienciales: el desafío del desajuste
El corazón operativo será la Corporate Academy, con cursos a medida para empresas, lecciones ejecutivas confiadas a gerentes y emprendedores, trabajo en proyectos reales y entrega de certificaciones experienciales. Aquí es donde, según Schillaci, entra en juego el desafío más concreto: “La Fundación fue creada para reducir concretamente el desajuste entre la demanda y la oferta de habilidades. Los mercados actuales se mueven más rápido que los tiempos académicos tradicionales. Queremos anticiparnos a las necesidades de los profesionales diseñando una formación justo a tiempo con las empresas. No sólo teoría, sino también habilidades aplicadas, trabajos en proyectos del mundo real y certificaciones experienciales. La formación debe convertirse en una herramienta inmediatamente productiva, capaz de transformar los talentos en empleabilidad y competitividad para el territorio. »