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Los tranvías siempre han llamado la atención tocando su timbre. Pero el investigador de accidentes Siegfried Brockmann cree que si tocaran la bocina como los coches, aumentaría la seguridad. También deberían existir sistemas de frenado de emergencia para los tranvías.

“Otros usuarios de la carretera tienden a percibirlo como una advertencia”, explicó Brockmann a “Auto Motor & Sport”. Actualmente los tranvías sólo tienen campanas. El número anual de accidentes de tranvía varía entre 1.130 y 1.290. Hasta 2024, 40 personas han muerto y 248 han resultado gravemente heridas. “Las consecuencias de los accidentes de tranvía son generalmente graves. Esto se debe a la gran masa del vehículo, la fricción casi nula entre la rueda y el carril y la larga distancia de frenado de unos 40 metros cuando se frena a 50 km/h. Además, hay una distancia de reacción de unos 15 metros”, explica Brockmann, director de investigación de accidentes en la Fundación Björn Steiger.

Los tranvías deberían tener sistemas de frenado de emergencia.

Brockmann aconseja a los operadores de tranvías que utilicen sistemas de frenado de emergencia que acorten el recorrido de reacción. En los cruces, el investigador de accidentes recomienda separar los semáforos de los vehículos ferroviarios y los de los automóviles: “Los coches que giran y los tranvías que circulan en línea recta no deben tener el color verde juntos”. Sería más seguro si los tranvías circularan por sus carriles laterales y no, como ocurre en muchos lugares, por el medio de la vía.

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