La política exige saber anticiparse. En el caso de Marine Le Pen, los opositores de la Agrupación Nacional (RN) ya han enterrado más o menos la posibilidad –para ella– de una cuarta campaña presidencial en 2027. Anticipando, más que esperando, el humo legal que imaginan se cierne sobre el tribunal penal de París, en el caso de los asistentes parlamentarios europeos del Frente Nacional (antiguo nombre de la RN). El tribunal de apelación deberá pronunciarse el 7 de julio, y la jefa de los diputados de la RN (condenada en marzo de 2025 a cuatro años de prisión, dos de ellos suspendidos, una multa de 100.000 euros y cinco años de inhabilitación) ha prometido desde noviembre que decidirá su futuro político tras la sentencia.
Tanto en la izquierda como en la derecha, la página de Le Pen parece haber pasado ya. Llegamos ahora al capítulo de Jordan Bardella. “Nos decimos a nosotros mismos que se acabó”dice el senador de Oise (Partido Socialista, PS) Alexandre Ouizille. “Que no haya ningún misterio, el candidato de RN será Bardella”asegura Xavier Bertrand, uno de los numerosos candidatos presidenciales del partido Les Républicains (LR). Un funeral político sin flores ni coronas. Sin embargo, el presidente de Altos de Francia había convertido a Marine Le Pen en su oponente favorita, siempre dispuesta a mencionar su victoria contra ella en las elecciones regionales de 2015.
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