“Me estoy ahogando, me estoy ahogando”. Éste es el dramático grito de alarma lanzado por un hombre de 44 años, originario de Milán y empleado de un hotel del Valle de Aosta, que ayer por la tarde fue alcanzado por una avalancha sobre Gressoney-La-Trinité mientras caminaba por un sendero nevado. Enterrado bajo un metro y medio de nieve, logró llamar al 112 gracias a una burbuja de aire que se había formado en medio de la avalancha, entre su cabeza y sus brazos. Pero no dijo nada más y la comunicación se cortó inmediatamente.
Fue geolocalizado por la policía -el teléfono estaba conectado a un celular del barrio- y comenzó el operativo de búsqueda, que duró más de tres horas, con el uso de cámaras fotoeléctricas y drones. Finalmente fue descubierto por un perro de avalanchas, Colmar, de la policía financiera de Cervinia. Estaba atrapado en posición erguida, de la pelvis para abajo estaba en un torrente de agua helada y sus piernas estaban atrapadas. Las operaciones de recuperación, llevadas a cabo también por Sauvetage Alpin Valdôtain, los bomberos y los servicios forestales, fueron complejas. Cuando lo sacaron de la nieve, su temperatura corporal era de 27 grados. Luego fue trasladado al hospital de Aosta y hospitalizado: su estado no es preocupante.
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