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El deporte no sólo te pone en forma, sino que también te hace capaz de aprender. Lo que importa no es si, sino cuándo, y aquí es donde radica la palanca de la longevidad. ¡Cómo encontrar el momento adecuado!

Algunas personas aprenden a tocar la guitarra simplemente empezando a tocarla. Otros acumulan tutoriales, aplicaciones y accesorios y se preguntan por qué todavía suena mal. Muchas veces la diferencia no es el talento. Pero en tiempos biológicos.

Un gran estudio científico en el que se evaluaron 22 estudios llegó a una conclusión sorprendentemente clara: el ejercicio no mejora el aprendizaje durante el aprendizaje, sino después. Si sudas, no aprendes más rápido en el momento, sino de manera más sostenible más adelante.

Este no es un detalle para nerds. Este es un punto de inflexión para la educación, la formación y el envejecimiento saludable.

Cuando el movimiento realmente refuerza el aprendizaje

Los investigadores formularon una pregunta sencilla pero que antes se había pasado por alto:

¿Cuándo deberías moverte si quieres aprender algo nuevo: un swing de golf, un movimiento en el piano o una nueva técnica en el gimnasio?

La respuesta es sorprendentemente pragmática:

  1. 15 a 30 minutos de entrenamiento de resistencia
  2. o justo antes de estudiar
  3. o dentro de las cuatro horas siguientes

son suficientes para aumentar el rendimiento del aprendizaje hasta en un 30%. Y no sólo a corto plazo: el efecto seguía siendo mensurable incluso después de siete días.

Es importante destacar que los sujetos de prueba no mejoraron durante el ejercicio. El efecto real comenzó más tarde, justo cuando el cerebro decide qué se guarda y qué termina en la basura mental.

Nils Behrens es uno de los expertos en longevidad más conocidos de los países de habla alemana y presentador del podcast HEALTHWISE. En más de 350 entrevistas, aborda la cuestión de cómo podemos vivir una vida más larga y saludable. EN 18 de febrero de 2026 Se publica su primer libro sobre la longevidad: “Camina hacia la inmortalidad”. En su tiempo libre es un apasionado corredor, triatleta y jugador de pádel. Es parte de nuestro Club EXPERTOS. El contenido representa su opinión personal basada en su experiencia individual.

¿Qué sucede en el cerebro cuando aumenta el pulso?

El cerebro no funciona como un cuaderno. Más bien un editor jefe con rigurosos criterios de selección. Sólo el contenido marcado como relevante se coloca en el archivo a largo plazo.

El entrenamiento de resistencia desencadena varios procesos que promueven el aprendizaje:

  1. El factor de crecimiento BDNF aumenta y promueve la plasticidad neuronal.
  2. Las sustancias mensajeras como la dopamina y la norepinefrina señalan la importancia
  3. Se mejora la consolidación de la memoria dependiente del sueño

En resumen: el movimiento crea el entorno biológico en el que se atasca el nuevo conocimiento. Esto no hace que el aprendizaje requiera más esfuerzo, sino que lo hace más eficiente.

La intensidad vence a la comodidad

Una pequeña comprobación de la realidad para todos los caminantes románticos: el efecto fue significativamente más fuerte con una intensidad de moderada a alta. Una caminata tranquila es placentera, pero menos efectiva que un ejercicio que ponga a prueba el corazón y la circulación.

Esto no significa deportes de alto rendimiento. Pero eso significa: el cuerpo debería notar que algo está sucediendo. Correr, andar en bicicleta, remar o caminar a paso ligero por las pendientes funcionan especialmente bien.

La fórmula sencilla y práctica

Se pueden derivar dos estrategias de trabajo para la vida diaria:

Variación 1: practicar antes de aprender

15 a 20 minutos de cardio, luego técnica, coordinación o nuevas habilidades.

Variante 2: practicar después de aprender

Primero el nuevo contenido de aprendizaje, luego una unidad de resistencia en un máximo de cuatro horas.

Ambos funcionan. Lo que importa no es el orden, sino el acoplamiento consciente.

Porque esto es crucial para la longevidad.

Aprender no es un lujo. Es un indicador de la salud neuronal. Las personas que logran adquirir nuevos movimientos, patrones y habilidades incluso en la vejez tienen una mayor reserva cognitiva, un menor riesgo de demencia y una mayor independencia en la vida diaria.

Esto hace que el ejercicio sea doblemente valioso: no sólo entrena los músculos y el corazón, sino que también mantiene la capacidad de aprendizaje del cerebro. Y es esta capacidad de aprender la que determina cuán adaptables seguimos siendo a medida que envejecemos.

La longevidad no significa sólo vivir más. Pero para seguir siendo capaz de aprender por más tiempo.

Recomendación específica para la vida cotidiana.

  1. Combina conscientemente nuevos contenidos de aprendizaje con ejercicio.
  2. Planifica tu cardio específicamente en función de tus etapas de aprendizaje
  3. Elija un programa que sea corto e intenso en lugar de largo y fácil.
  4. Utilice el entrenamiento no sólo para obtener calorías, sino también para el progreso neuronal

O dicho de otra manera: si sudas, no es sólo tu cuerpo. A tu cerebro le gustaría entrenar contigo.



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