La Argentina de las reformas (in)completas se enfrenta a nuevas manifestaciones callejeras y al número de detenidos. Aunque muchos de los manifestantes eran pacíficos, algunos grupos extremistas arrojaron piedras, bengalas y bombas molotov hacia el cordón de seguridad. Fue la reforma laboral, aprobada por el Senado, uno de los puntos cardinales de la presidencia de Javier Milei, la que provocó la reacción de decenas de miles de argentinos.
El gobierno anarcoliberal condenó los incidentes, calificándolos de “violencia organizada” y el presidente Milei reiteró que “las reformas continuarán a pesar de las protestas”. El Ejecutivo defiende esta disposición como una herramienta para “modernizar” el mercado laboral, reducir los conflictos legales y fomentar el empleo formal. La oposición acusa la reforma de precariedad y compresión de los derechos de los trabajadores. De ser aprobada por el Senado, la medida será examinada por la Cámara de Diputados.
En las elecciones de mitad de período del 26 de octubre de 2025, Milei obtuvo una importante victoria. Su partido, La Libertad Avanza (LLA), obtuvo el 40% de los votos. Y esto dio impulso a los programas del Ejecutivo; Sin embargo, no debemos olvidar que sin la ayuda financiera (20 mil millones de dólares) de la Casa Blanca, el país se habría enfrentado una vez más a oleadas de especulación sobre el peso argentino y habría corrido el riesgo de hundirse en una nueva crisis económico-financiera.
Desde diciembre de 2023, las políticas de austeridad y desregulación deseadas por Milei han provocado la pérdida de casi 300.000 puestos de trabajo entre el sector público y privado, según la Secretaría de Trabajo de Argentina. Pero Milei quiere ir más allá, tras la victoria política de octubre pasado.
Una economía que sigue desacelerándose
La cuestión del empleo se inscribe en otro contexto más amplio, el de la reactivación de una economía en crisis casi permanente.