El servicio público puede anticipar una factura anormal, proponer un horario personalizado, elegir el método de pago más eficiente directamente desde la aplicación. En el mundo de los seguros, la póliza paramétrica se activa caso por caso, en función del riesgo real y la compensación se activa automáticamente. El fabricante de automóviles cubre todo el ciclo de vida del coche, desde el mantenimiento hasta el pago al taller en caso de avería, con conciliación automática del IVA, recambios y mano de obra.
Estas son algunas de las eficiencias que las finanzas integradas pueden producir, incluso para empresas no financieras, con la integración de procesos mejorada por la inteligencia artificial. El paso clave hoy ya no es sólo conectar los servicios financieros a una plataforma, sino transformar los pagos en un proceso “orquestado”, capaz de tomar decisiones en tiempo real gracias a los datos y la IA.
Lo interesante es que no solo ganan los bancos y las fintechs, sino especialmente las empresas no financieras: minoristas, servicios públicos, movilidad, seguros distribuidos, plataformas digitales. “El futuro pertenece a las empresas que piensan más allá de su propio sector”, subraya el libro blanco de Fabrick, un operador activo en finanzas abiertas e integradas, dedicado a la evolución del servicio.
El informe muestra cómo la IA tiene el poder de transformar los procesos de la industria financiera agregando valor en el mundo real a las “finanzas integradas” con impactos cuantificables: “Los pagos y los servicios financieros se están convirtiendo en procesos inteligentes y orquestados, con impactos mensurables en la eficiencia y los costos”, a través de un aumento del 5 al 10 % en las tasas de autorización, hasta una reducción del 20 % en los costos de adquisición y hasta una reducción del 80 % en las actividades de conciliación manual en el sector financiero. oficina administrativa.
El contexto inicial es una aparente paradoja: el recorrido del cliente digital avanza, pero los flujos financieros a menudo permanecen rígidos. En entornos digitales complejos, las tasas de fallas “a la primera” pueden alcanzar entre el 10% y el 15% de las transacciones, lo que impacta directamente en la conversión, el servicio al cliente y los tiempos de cobranza.