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Reforzar la seguridad perimetral, mantener la prohibición de acceso y poner en marcha nuevos estudios geotécnicos. Estas son las principales conclusiones del informe sobre el estado del acantilado de Thiverny, cerca de Creil (Oise), parte del cual se desplomó el 25 de enero. Ordenado por el alcalde (sin etiqueta) Michel Blary, este documento tiene como objetivo permitir la emisión de una orden de seguridad. Un instrumento jurídico imprescindible para prohibir definitivamente el acceso a la zona e imponer las obras necesarias para su estabilización.

Domingos, propietario de la casa más afectada de la calle Victor-Hugo, esperaba con impaciencia este informe. Al día siguiente de la catástrofe, este pensionista de 68 años confesó a Le Parisien que había perdido su garaje “en cuatro segundos”.

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