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En 2025, el Impuesto devolvió más dinero que nunca a familias y empresas: 26.300 millones de euros en reembolsos, o un 8,5% más que en 2024, para un total de más de 4,1 millones de pagos. Un año récord para la Agencia Tributaria, que, por un lado, está acelerando las devoluciones de impuestos y, por otro, está preparando una maxicampaña de “consejos bondadosos” a 2,4 millones de contribuyentes para 2026, para obligarlos a cumplir antes de que se activen los propios controles.

REEMBOLSO

En detalle, la mayoría de los reembolsos están vinculados al IVA, con más de 20,8 mil millones devueltos a los bolsillos de los números de IVA, de las empresas, de los artesanos y de los profesionales. Los impuestos directos generaron 5.300 millones en devoluciones, de los cuales 3.500 millones son atribuibles al IRPEF de las familias y 1.800 millones al IRES de las empresas. A ello se suman 169 millones de euros en otros conceptos, como el impuesto de matriculación, las concesiones gubernamentales y la franquicia del IRAP. Cifras que atestiguan un sistema fiscal cada vez más de “doble vía”: estricto con quienes lo evaden, pero también más rápido a la hora de devolver lo que se les debe. Del lado de los contribuyentes individuales, el dato más evidente se refiere al Irpef. Casi 4 millones de reembolsos afectaron a ciudadanos, es decir, el 96% del total de las operaciones. En particular, 2,4 millones de contribuyentes que no habían indicado en sus nóminas un empleador para el crédito -pensemos en los que cambiaron de trabajo, los trabajadores temporales, los desempleados o los jubilados en una situación atípica- recibieron 1.800 millones de euros directamente de la Agencia mediante transferencia bancaria o cheque, a menudo algunos meses después de presentar el 730. Un soplo de aire fresco en un año todavía marcado por la inflación y el coste de la vida. Incluso en el frente del IVA, la máquina de reembolso está dando señales de acelerarse. Hasta hace unos años, el tiempo medio de espera rondaba los 75 días; hoy cayó por debajo del umbral de 68 días. Esta mejora no es accidental: en su núcleo se encuentran sistemas de análisis de riesgos más sofisticados y un uso cada vez más amplio de datos cruzados, desde facturas electrónicas hasta pagos electrónicos y declaraciones precompiladas. El objetivo es simple: acelerar los reembolsos para los sujetos “confiables”, concentrando los controles en los casos que realmente corren riesgo.

LAS LETRAS

Si 2025 es el año de reembolsos récord, 2026 será el año de cumplimiento “extenso”. La Agencia Tributaria, de conformidad con el acuerdo con el Mef, tiene programado el envío de 2,4 millones de cartas a los contribuyentes. Todavía no se trata de encuestas, sino de una especie de recordatorio: informes que invitan a comprobar y, si es necesario, corregir su situación fiscal antes de que comience el propio procedimiento sancionador. Una forma de “salir adelante”: recompensar a quienes cumplan espontáneamente y apuntar de manera más específica a quienes conscientemente buscan no pagar. Dos zonas están bajo observación. Por un lado, los impuestos sobre la renta: las cartas llegarán a quienes, según el cruce de datos, hayan olvidado indicar en su declaración bienes inmuebles, empleo, capital, actividad independiente u otros ingresos.

Por otro lado, IVA: centrarse en sujetos que han emitido facturas o enviado pagos, pero no parecen haber enviado pagos recurrentes. En la práctica, el IRS utiliza los rastreos digitales ya disponibles para señalar inconsistencias y brindar la oportunidad de remediarlas, antes de pasar a sanciones reales. Las cifras de cumplimiento de los últimos años demuestran que esta estrategia está funcionando. Sólo en 2024, el diálogo preventivo con los contribuyentes –compuesto por cartas, alertas e invitaciones a cumplir– aportó 4.500 millones de euros a las arcas del Estado. Un salto notable respecto a los 2.100 millones de 2019, los 1,2 millones de 2020 (el año de la pandemia), los 1,8 millones de 2021, los 3.200 millones de 2022 y los 4.200 millones de 2023. La línea es clara: menos redadas sorpresa, más uso de datos e invitaciones “blandas”, pero acompañadas de la perspectiva concreta de una auditoría si el contribuyente no responde.

EL MENSAJE

A nivel cultural, el mensaje que surge de los números es doble. Por un lado, las autoridades tributarias se esfuerzan por ser más “amigables” con quienes siguen las reglas o cometen errores honestos, devolviendo más rápidamente y en cantidades cada vez mayores lo que se les debe a familias y empresas. Por otro lado, gracias a la misma infraestructura de datos, reduce el espacio para la evasión fiscal “masiva” y pretende actuar más rápidamente contra quienes intentan escapar del radar. Para el contribuyente medio, esto significa dos cosas muy concretas: comprobar cuidadosamente las declaraciones y comunicaciones recibidas, y no subestimar las cartas de cumplimiento que llegarán en 2026. Porque el recaudador de impuestos que recauda más, si se ignora, es también el que puede presentar la factura más rápidamente.

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