Después de algunas semanas de deliberaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, decidió qué multinacionales se beneficiarán del petróleo y el gas venezolano. La empresa estadounidense adquirió las licencias para exploración, procesamiento y comercialización de hidrocarburos en Caracas Cheurónseguido por los gigantes británicos BP y Shelldel español repsol y italiano ENI. EL Cinco multinacionales retomarán sus actividades en Venezuela bajo la supervisión política y económica de Washington. A cambio de las inversiones iniciales, Trump proporcionó garantías de seguridad a las empresas involucradas, basadas en Cambio de dieta “suave” hecho en Caracas después secuestro del presidente maduro. Cae así, sin alardes, en el silencio internacional, el pilar de la nacionalización del petróleo y del gas sobre el que se sustenta la Revolución Bolivariana.
Poco más de un mes después del golpe silencioso en Caracas, Donald Trump concluye una primera ronda de caza de recursos naturales, libre de cualquier norma de derecho internacional. El presidente estadounidense, tras largas discusiones con las empresas interesadas, eligió las cinco multinacionales extranjeras que se beneficiarán de las reservas de petróleo más abundantes del mundo, las de Venezuela. BP, Shell, Repsol y ENI se ven así sanciones relajadas ordenado por la Casa Blanca en los últimos meses, sumándose a la estadounidense Chevron que ya se beneficiaba de un régimen comercial especial. Se confirma el período particularmente positivo para ENI de Claudio Descalzi, que en los últimos días firmó un acuerdo Acuerdo para procesar gas argentino.. Italia cierra así el círculo con sus aliados en Buenos Aires y Washington, beneficiándose de la lealtad política a toda costa, incluso si el derecho internacional está involucrado.
Al otorgar las nuevas licencias, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha escrito las reglas del juego: todos los contratos que las multinacionales celebren con la estatal venezolana PDVSA se regirán por las leyes estadounidenses. Asimismo, cualquier disputa relacionada con contratos se resolverá en Estados Unidos. El Departamento del Tesoro aclara luego que “todos los pagos de impuestos sobre el petróleo o el gas al Gobierno de Venezuela o a PDVSA deben realizarse a fondos de depósito de gobiernos extranjeros o a cualquier otra cuenta designada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La autorización tampoco permite transacciones con empresas en Rusia, Irán o China, ni con entidades controladas por empresas conjuntas con personas de estos países. » La maquinaria administrativa estadounidense aclaró así las vagas declaraciones de Trump, que había expresado su deseo de “dividir ganancias entre Venezuela, Estados Unidos y multinacionales“.
El gobierno de Caracas, encabezado por la vicepresidenta interina Delcy Rodríguez, ha decidido aceptar la interferencia estadounidense en su soberanía nacional. Trump promociona así garantías de seguridad para las compañías petroleras involucradas en elnegocio Latinoamericano, a quien le pidieron una inversión total de 100 mil millones de dólares modernizar el sector. Sin embargo, las promesas de Trump tendrán que lidiar con el histórico sentimiento antiimperialista del pueblo venezolano. Las protestas que ya están en marcha no se pueden resolver excluir acciones de sabotaje y resistencia hacia el nuevo sistema extractivo implantado por Washington. El colapso del consenso a favor del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), nacido de los huesos rotos por la reciente injerencia estadounidense, confirma la hipótesis del protagonismo popular.