La historia de los drones surcoreanos derribados sobre Corea del Norte ha avergonzado a Seúl. Le muestra un rayo de paz con Pyongyang. La esperanza surge de un comunicado de prensa, el viernes 13 de febrero, de Kim Yo-jong, la poderosa hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, también responsable de las relaciones con Seúl. Nunca se avergüenza del Sur, e instó a que se tomaran medidas para evitar que se repita. Él describió de todos modos“actitud razonable” el pesar expresado por el Ministro de Unificación de Corea del Sur, Chung Dong-young, por el incidente del dron.
El matiz no pasó desapercibido para el Ministerio de Unificación, que prometió hacer todo lo posible para evitar nuevos problemas similares y calificó a la Sra.A mí kim da “una señal para que las dos Coreas unan esfuerzos para aliviar las tensiones”. La Casa Azul (la presidencia de Corea del Sur) aprovechó para recordarlo “Las dos Coreas deben abstenerse de cualquier acción que pueda poner en peligro la preciosa paz que las une”.
El caso se remonta al 4 de enero, cuando un dron procedente del Sur atravesó la zona desmilitarizada (DMZ) que separa la península desde la Guerra de Corea (1950-1953). En un comunicado fechado el 10 de enero, el Estado Mayor norcoreano denunció una infiltración surcoreana en las regiones de Kaesong (Sur) y Pyongsan (Centro) y explicó que el dron de ala fija (parecido a un pequeño avión), con una envergadura de poco más de un metro, había sido derribado. Un episodio similar ya se había producido en septiembre de 2025, sin hacer demasiado ruido.
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