Los parlamentarios votaron el viernes 14 de noviembre a favor de crear un sistema fiscal que anime a las personas a invertir en viviendas de alquiler asequibles, resultado de un compromiso entre grupos de izquierda, centro y derecha.
La medida fue adoptada con 158 votos a favor y 49 en contra, a cambio del compromiso del Gobierno de reducir significativamente los gravámenes impuestos a los propietarios de inmuebles sociales, en respuesta a peticiones de la izquierda.
En un esfuerzo por responder a la crisis inmobiliaria, respaldaron la creación de un “estatus de propietario privado”, un beneficio fiscal destinado a alentar a las personas a invertir en viviendas de alquiler, exigido durante mucho tiempo por la derecha y regulado bajo el liderazgo de grupos socialistas y ambientalistas.
El nuevo estatuto prevé una depreciación fiscal del 3,5% anual para viviendas nuevas de alquiler intermedio, del 4,5% para viviendas sociales y del 5,5% para viviendas muy sociales, hasta el 80% del valor del inmueble y 8.000 euros anuales para un máximo de dos unidades residenciales. Para los edificios antiguos renovados, los tipos se fijan en el 3%, el 4% y el 5%. Los alquileres deberán respetar los límites máximos establecidos para los alojamientos homologados y quedarán excluidos los alquileres a familiares.
“Una exención fiscal en beneficio de los más ricos”
Y “un impulso a la inversión privada para generar vivienda sostenible y asequible”subrayó el diputado (Partido Socialista) de Pirineos Atlánticos Iñaki Echaniz, a cambio “un verdadero compromiso” del gobierno para revisar los impuestos a los propietarios sociales.
Desde 2018, estos últimos están sujetos al alivio de alquiler (RLS), un impuesto sobre sus ingresos que les obliga a reducir los alquileres para las familias de bajos ingresos, sin una compensación total por parte del Estado, lo que reduce su capacidad para construir o renovar.
En busca de un compromiso, el diputado de Indre (Horizontes), François Jolivet, llamó a la ministra responsable de las cuentas públicas, Amélie de Montchalin, “escuchar” las demandas de la izquierda en un “Asamblea sin mayoría absoluta”.
La ministra se ha comprometido a reducir estos impuestos, sin confirmar por el momento la cantidad de 900 millones de euros solicitada por la presidenta del grupo de diputados ecologistas, Cyrielle Chatelain, frente a los 1.400 millones de euros previstos para 2026 según la federación de propietarios sociales. Citó la necesidad de preservar un presupuesto equilibrado.
Un compromiso insuficiente para los ecologistas que finalmente votaron en contra, al tiempo que se reservan la posibilidad de cambiar su posición en segunda lectura si el Gobierno cambiara su posición. Los comunistas y La Francia Insumisa (LFI) también rechazaron la medida. La diputada (LFI) de Essonne Claire Lejeune denunciada “una exención fiscal de la que seguirán beneficiándose los más ricos, los propietarios”.