Década de 1980, Euskadi, que se lee como País Vasco. Hay una Eta terrorista que está causando estragos, todos la conocen con el nombre de Tigresa, la “Tigre”, la llamamos así por su frialdad, su crueldad y también por sus bonitos ojos azules. El verdadero nombre de esta atractiva y esquiva mujer es Idoia López Riaño y fue acusada de 23 asesinatos cometidos entre 1984 y 1986. Detenida en Francia en 1996, condenada en España en 2002 a más de dos mil años de prisión, fue puesta en libertad en 2017, tras su arrepentimiento, sus disculpas a los familiares de las víctimas, su renuncia a la violencia y su expulsión por parte de Eta. de la independencia vasca. Esta es Historia con H mayúscula, la crónica de un enfrentamiento que ensangrentó a España durante décadas. Y luego está Les Bêtes (312 páginas, 17 euros), la novela de Clara Usón que acaba de publicar Sellerio. Mezcla la historia real de Idoia, los terroristas de ETA y los Gal, los grupos paramilitares españoles que libraron una guerra clandestina contra ETA, con la ficción. Sigue los pasos de una joven, Miren, cuyo padre, un policía muy ambiguo, es asesinado junto con su hermano pequeño, un niño de apenas diez años.
¿Quién será culpable del crimen? ¿Cómo deducir de ciertos testimonios la famosa Tigresa, otros terroristas de ETA, un ajuste de cuentas en el seno del Gal, un asesinato de naturaleza completamente diferente?
El resultado es una investigación personal y compleja que lleva a esta joven, a medida que crece, a atravesar una de las heridas más abiertas de la historia española contemporánea, una historia donde verdugos y víctimas siguen cruzándose en las calles de los pueblos vascos.
Clara Usón consigue contar todo esto manteniendo un dificilísimo equilibrio entre hechos fantásticos y reales, lo que, como era de esperar, le valió el Premio Dashiell Hammett a la Mejor Película Negra Española. Pero la novela no puede reducirse a su trama misteriosa: es un viaje profundo y doloroso al alma humana, a la frontera entre el bien y el mal, tan fácil de superar cuando la ideología, el nacionalismo o ambos lo aplastan. Al leer las páginas de esta historia tan dolorosa, es imposible no pensar en la otra gran novela que reveló el horror de lo que fue una auténtica guerra civil que ensangrentó España y los territorios vascos: Patria (Guanda) de Fernando Aramburu.
En este caso lo que destaca aún más es el lado femenino de toda esta fábrica de dolor, llena de viudas y huérfanos, pero en la que Tigresa también se ve obligada a ser lo que es. A sus dieciséis años y de origen español, para ser aceptada por los vascos entre los que vive, deberá demostrar siempre que es la más violenta y la más resolutiva.
Le piden que seduzca y engañe con su belleza, luego sus propios compañeros la tratan como a una guarra. Para ser claros, Usón no encuentra aquí ninguna circunstancia atenuante, sólo describe la dinámica del mal, la ira y el terror. Aquellos que dejan un rastro de sangre, que luego es muy difícil de borrar.