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Responsabilizar al Servicio Nacional de Salud de los servicios prestados intramoenia, donde el ciudadano está obligado a utilizarlos no por elección propia, sino porque no encuentra un lugar en el sector público. Esta propuesta -ya prevista en la ley de listas de espera aprobada hace un año y medio, pero de difícil aplicación hasta el momento- cuenta con el apoyo del presidente de Fnomceo, la Federación Nacional de Colegios de Cirujanos y Odontólogos, Filippo Anellitras la encuesta Il Sole 24 Ore que anticipa los primeros datos, relativos a 2025, de la Plataforma Nacional de Performance, activada en Agenas. “Un maxi centro de control del tiempo de espera impulsado por el flujo de datos de las Regiones provenientes de la Copa”, se lee en el artículo, fuertemente apoyado por el Ministro de Salud Orazio Schillaci, que destaca los retrasos y las desigualdades territoriales, entre Región y Región y entre Autoridad Sanitaria Local y Autoridad Sanitaria Local.

Insuficiencia organizativa y escasez de médicos.

Precisamente la libre profesión de los médicos ejercida dentro de las estructuras, es decir, la intramoenia, es uno de los indicadores monitoreados: “De los primeros datos – se lee todavía en la encuesta sobre las listas de espera publicada por Il Sole 24 Ore – parece que precisamente donde la gente espera más tiempo para llamar a la puerta del Servicio de Salud, la espera se reduce a algunos días si el paciente mete la mano en la cartera”. ¿Qué hacer entonces? Anelli es conciso: “Si la responsabilidad es del sistema, la factura de los ciudadanos debería ser pagada por el Servicio Nacional de Salud”, afirma. Y el hecho de que la responsabilidad recae en el sistema lo subrayan el Tribunal de Cuentas, la Dirección de Presupuesto del Parlamento y la Dirección General de Contabilidad del Estado. “Los ciudadanos italianos aman su servicio nacional de salud – comienza Anelli en el vídeo del nuevo Fnomceo Tg Sanità – pero consideran que las listas de espera son el principal problema de la asistencia sanitaria italiana. Desde hace algún tiempo, la Oficina Presupuestaria del Parlamento subraya hasta qué punto uno de los males de nuestro sistema es precisamente la insuficiencia organizativa. ¿Qué significa eso? Esto significa que la escasez de médicos, la falta de herramientas o de estructuras empujan muy a menudo a los ciudadanos a renunciar a la asistencia sanitaria. »

Anelli (Fnomceo): la factura de intramoenia la paga el NHS

“Según el Istat, hay 6 millones de ciudadanos – añade – que abandonan la asistencia sanitaria o recurren a la asistencia privada. El gasto privado hoy asciende a más de 43.000-44.000 millones. Así, los ciudadanos de hoy, ante el rechazo de una visita o el aplazamiento de un servicio en los tiempos bíblicos, prefieren ir de forma privada o intramoenia. ¿Qué es la intramoenia? La intramoenia es ese tiempo libre puesto a disposición de los médicos para ejercer una profesión independiente en el seno de los establecimientos sanitarios. “Pero los ciudadanos – -concluye- se quejan con razón de que, si reservan por la vía pública, tienen itinerarios y reservas muy distantes en el tiempo. Si solicitan una visita intramural, la obtienen en poco tiempo. ¿Qué podemos hacer? Más allá de agradecer a los médicos que todavía ponen su tiempo a disposición en los hospitales para tratar a los ciudadanos, es evidente que si la responsabilidad es del sistema, la factura de los ciudadanos debe pagarla el Servicio Nacional de Salud.

El mecanismo de “salto de cola” previsto en el plan de lista de espera

En realidad, la propuesta del presidente de Fnomceo ya está prevista con lo que se llama “salto de cola”, una vía de garantía escrita en blanco y negro en el plan de lista de espera (artículo 3, ley 107/2024) que prevé la obligación de la ASL, en caso de incumplimiento de los plazos de tratamiento, de garantizarlo en el sector privado autorizado o como intramoenia independiente en el hospital. En la práctica, con el sistema de “salto de cola”, por ejemplo, si después de una llamada telefónica al CUP para concertar una visita, una exploración o una colonoscopia, no se respetan los plazos máximos, que varían de unos días a algunos meses según los códigos escritos en la receta (de “urgente” a “programable”), la empresa sanitaria siempre debe garantizar el servicio a tiempo pagando – de forma privada o intramoenia – en lugar de su cliente, que retira como máximo de su cartera para cubrir los gastos de el billete. El problema es que no existe un mecanismo automático que active este mecanismo de “salto de cola” y por tanto la burocracia, como suele ocurrir en estos casos, deja volar toda su imaginación. Así que en las autoridades sanitarias locales hay una lluvia de formularios que rellenar, certificados y documentos que enviar quizás sólo por correo electrónico certificado en lugar del correo electrónico normal e incluso en algunos casos la carga de tener que demostrar con un papel a la autoridad sanitaria local que no pudiste recibir la visita o la prueba que necesitabas porque la propia autoridad sanitaria local no pudo garantizarlo a tiempo.

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