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Léa Casta y Loan Bozzolo sonreían en el tercer escalón del podio olímpico de snowboardcross por equipos mixtos, el domingo 15 de febrero, en Livigno (Italia). Pero su alegría, a diferencia del sol que iluminó todo el día el recinto de los Juegos Milán-Cortina, fue muy limitada. La culpa la tiene esta pista poco técnica, en la que fueron adelantados en los últimos hectómetros, camino a la meta. Un escenario que se ha repetido a menudo esta semana para los snowboarders franceses.

El domingo fueron los ingleses Charlotte Bankes y Huw Nightingale –coronados campeones olímpicos– y los italianos Michela Moioli y Lorenzo Sommariva –medallistas de plata– quienes repitieron. Después de algunos selfies con el metal de cobre alrededor del cuello, los medallistas del día se divirtieron. “Podemos felicitarnos por haber podido levantarnos después de nuestros fracasos individuales, hubiera sido muy triste salir de aquí sin medalla”Prestito Bozzolo resumió considerándose satisfecho con su carrera.

Porque la sombra de los cero puntos se ha cernido durante toda la semana sobre el snowboardcross francés, que siempre ha sabido volver con medallas desde la aparición de la disciplina en los Juegos de Invierno de 2006. Por tanto, este tercer puesto levantó a todo el equipo, desde los atletas hasta los entrenadores. El entrenador Kevin Strucl primero, “Satisfecho y orgulloso, tras la frustración de las dos carreras individuales”.

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