Foto de : Ansa
Andrea Riccardi
Ya han muerto seis mil de los catorce mil soldados coreanos enviados a luchar para el ejército de Putin en Ucrania. Para frenar el descontento, Kim Jong-un inauguró viviendas para las familias de los fallecidos. Un barrio entero construido en pocos meses en las afueras de la capital, Pyongyang. Según se ha filtrado, Rusia está utilizando refuerzos garantizados por Corea del Norte para limpiar de minas las zonas por donde avanza el ejército del Kremlin. Para asegurar el avance ruso, los soldados de Kim pierden la vida. Y quienes protestan son sobre todo los padres, hermanos y hermanas de los soldados asesinados.
Fotografías de los medios estatales muestran a Kim caminando por el nuevo asentamiento, a lo largo de la calle Saeppyol, y visitando las casas de algunas familias con su hija Kim Ju-ae, mientras promete recompensar a los “jóvenes mártires” que “sacrificaron todo por su patria”. El líder norcoreano dijo que el vecindario simbolizaba el “espíritu y el sacrificio” de los soldados caídos, y añadió que las casas estaban destinadas a permitir a las familias en duelo “estar orgullosas de sus hijos y maridos y vivir felices”. Sin embargo, la realidad es otra, en las imágenes las madres de unos soldados martiniqueros se encuentran entre lágrimas.
La semana pasada, Kim prometió “apoyar incondicionalmente” todas las decisiones de Putin. El ejército de Pyongyang parece estar beneficiándose de la guerra en Ucrania y adquiriendo experiencia de combate moderna, lo que podría mejorar el rendimiento de los sistemas de armas, según fuentes de inteligencia nacional de Corea del Sur.