En una Alemania que lleva más de cinco años estancada económicamente, el mercado laboral parece ser el lugar de todas las paradojas. El número de desempleados superó el umbral simbólico de 3 millones de personas en enero de 2026, debido a la desaceleración invernal, pero sobre todo a los planes sociales en la industria a partir de 2024. Al mismo tiempo, la falta de trabajadores cualificados en algunos sectores sigue representando un serio obstáculo para el retorno del crecimiento, en un contexto en el que decenas de miles de empleados se jubilan.
Detrás de estas contradicciones se esconden profundas transformaciones en el mercado laboral alemán. Son particularmente visibles en el último informe de la Agencia de Empleo, de finales de enero de 2026 y basado en datos de noviembre de 2025. Muestra, por un lado, una fuerte aceleración en la destrucción de empleos en el sector manufacturero, a un ritmo que ahora alcanza los 14.000 por mes; por otro, que los únicos sectores que crean empleo son los cercanos al Estado, como los servicios públicos, los servicios sociales y los servicios de salud, impulsados por el envejecimiento de la población. Ambas evoluciones no se compensan, lo que explica el aumento del desempleo, que pasó del 6,4% al 6,6% en doce meses.
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