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“A esta edad no hablamos de acoso escolar”, explica Sandrine Darvey, responsable de la lucha contra el acoso escolar en la Inspección Académica de Loiret. Sin embargo, los repetidos actos de violencia contra un estudiante de último año llevaron a la Educación Nacional a activar el sistema PHARE en una escuela infantil de Loiret.

Según Educación Nacional, que desea preservar el anonimato de la institución en cuestión, la escuela fue informada y tomó nota de los hechos el 21 de enero. “En general no existe la intencionalidad que encontramos en los estudiantes mayores. Por otra parte, no minimizamos los hechos: se trata de violencia repetida”, confirma Sandrine Darvey.

Los acontecimientos parecen haber comenzado hace un año. El estudiante de cinco años fue objeto de burlas, escupitajos y golpes de un compañero de clase, según contó a Ici Orléans el padre de la víctima. Al inicio del curso escolar, en septiembre de 2025, la situación empeoró, explica el padre que acabó alertando a la dirección académica el 20 de enero de 2026.

Ante el malestar expresado por la familia, la estructura decidió iniciar el procedimiento inspirado en el programa PHARE. “Los padres nos dijeron que se trataba de acoso. Por eso decidimos tratar la situación como tal”, explica el responsable académico.

Cambio de clase para estudiante “bully”.

El programa PHARE, generalizado a partir de 2023 en las escuelas primarias, secundarias y preparatorias, no está previsto formalmente para las escuelas infantiles. Por lo tanto, en este caso específico los equipos adaptaron el enfoque. El procedimiento, que normalmente dura dos semanas, se ha reducido a una semana.

“La noción de temporalidad no es la misma para un niño de cinco años”, explica Sandrine Darvey. Al finalizar este período de evaluación, el inspector nacional de educación y el consultor educativo decidieron cambiar de clase al estudiante identificado como “matón”.

En Loiret, como en toda la academia, los equipos se basan en el método llamado “preocupación compartida”, inspirado en los países nórdicos. “Es un método sin culpas. Escuchamos a los niños y les pedimos que encuentren soluciones para que el alumno que no se encuentra bien se sienta mejor”, explica Sandrine Darvey. Objetivo: apelar a la empatía y “romper la dinámica del grupo”, en lugar de sancionar de inmediato.

Inicialmente, los padres de los estudiantes identificados no son informados sistemáticamente, para evitar cualquier interferencia. Sin embargo, si la situación no mejora, están llamados a “hacerlos responsables en una lógica de coeducación”.

“Esto sigue siendo muy raro en la guardería”

Lanzado en 2021 y generalizado a todas las instituciones educativas a partir de 2023, el programa PHARE estructura la prevención, detección y tratamiento de situaciones de acoso. “Es excepcional. Tal vez lo hicimos una o dos veces el año pasado en la guardería, pero sigue siendo muy raro”, insiste el director del departamento.

Todos los establecimientos de Loiret cuentan ahora con la etiqueta de nivel 1, que acredita las acciones de prevención y detección. También está en marcha un importante plan de formación: «A partir de 2024, el personal estará formado para gestionar estas situaciones y, en 2027, todos se habrán beneficiado de esta formación». Según los primeros comentarios de la familia, relatados por Sandrine Darvey, la situación del estudiante en cuestión está “mejorando”.

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