En 2025, el Consorcio Franciacorta archiva un año que, leído sin énfasis, sólo dice una palabra: dominio. El Observatorio Económico habla de un marco estable, acorde con las expectativas, en un escenario macroeconómico y geopolítico que se ha acostumbrado a calificar de complejo. El consumo se mantiene cauteloso, pero la denominación de Brescia sigue defendiendo su posición y su precio.
Las ventas totales superaron los 18,9 millones de botellas equivalentes, ligeramente menos que en 2024 (-1%). Ni un colapso, ni siquiera una aceleración. El dato importante está en otra parte: el precio medio en el lineal se mantiene sin cambios en 24,45 euros. En un contexto en el que las palancas promocionales constituyen a menudo la única respuesta a la desaceleración del consumo, Franciacorta opta por no dar marcha atrás en materia de valor. Una estrategia que reduce volúmenes pero preserva el posicionamiento.
El mercado italiano sigue acaparando la mayor parte, absorbiendo el 87,2% de las ventas. Las exportaciones valen el 12,8%, pero crecerán un 5,3% en 2025. Una señal interesante, sobre todo porque proviene de mercados que no siempre son sencillos. Suiza confirma su primera salida al extranjero con el 22,7% de las exportaciones y un +8,4%. Japón acelera con un +22,4%, mientras que Estados Unidos -entre aranceles aduaneros e incertidumbres geopolíticas- todavía obtiene un +1,7%. Alemania representa el 10,4% de las exportaciones y está experimentando un crecimiento del 1,6%, volviendo significativamente a los niveles de 2019. Bélgica, con un 5,3%, registra un +15,4% respecto al año anterior y un +30% respecto al período anterior a la pandemia. Cifras que revelan una geografía menos concentrada y una mayor diversificación de la demanda. Los Países Bajos, con un +37,7% respecto a 2024, también envía señales que merecen atención.
La comparación con 2019 permite leer la trayectoria: +7,8% en volúmenes y +14,3% en precios medios. La pandemia, al menos para esta fe, parece archivada no sólo en términos sanitarios sino también económicos.
“Las señales que llegarán a partir de 2025 confirman a Franciacorta como una realidad cada vez más sólida, competitiva y reconocida en los mercados internacionales”, afirma el presidente del Consorcio, Emanuele Rabotti. Palabras que enfatizan la exportación, la estabilidad de precios y la continuidad cualitativa como pilares de un valor construido en el tiempo por las bodegas locales.
El año 2026 se abre con una agenda muy ocupada. Debut reciente en Wine Paris, del 9 al 11 de febrero: primera participación oficial con un espacio colectivo en el pabellón 2.1 y 30 bodegas presentes, ahora 38 incluidas aquellas con stands individuales. Un paso más hacia un posicionamiento internacional que considere a Europa como un polo estratégico.
Presencia confirmada en Vinitaly, cita imprescindible para el diálogo con los operadores italianos y extranjeros. Vuelven al territorio las dos fiestas originales: la Fiesta de la Primavera (14-15 de marzo) y la Fiesta de la Bodega (18-20 de septiembre), ya consolidadas herramientas de promoción del enoturismo. Además de las escenas locales, el calendario internacional incluye Viena y Lugano en mayo, Miami en junio, Zurich y Los Ángeles en septiembre, así como Piamonte el 30 de marzo. Oportunidades para encontrarse con compradores y prensa especializada, en lugar de buscar efectos especiales.
Por último, se continúa trabajando en asociaciones de alto nivel: Camera Nazionale della Moda Italiana, Guida Michelin Italia e
Estados Unidos, 1000 Miglia, Porsche, Slowear. Colaboraciones coherentes con una imagen de alta gama que Franciacorta defiende metódicamente: menos búsqueda de volúmenes, más protección del valor. En tiempos de rápidas fluctuaciones, esto no es poca cosa.