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Un año protagonista entre Milán y París para el grupo Otb y las numerosas marcas de su cartera, desde Diesel, con la que comenzó la aventura creativa y empresarial de Renzo Rosso, hasta Maison Margiela y Viktor&Rolf, posicionadas en el segmento más alto de la moda. Centralidad vinculada no sólo a los eventos y desfiles, sino también a la expansión del comercio minorista, a los cambios de dirección creativa en determinadas casas de moda y a la coherencia de proyectos vinculados a la sostenibilidad, muy lejos del lavado verde y del lavado social que nos vemos obligados a observar -con un toque de amargura- en otros sectores y en la propia cadena de suministro del textil de moda.

Una cartera diversificada

El grupo Otb incluye las marcas Diesel, Jil Sander, Maison Margiela, Marni, Viktor&Rolf, las empresas Staff International y Brave Kid, así como una participación en la marca Amiri; Renzo Rosso nunca ha negado estar dispuesto a aprovechar otras oportunidades y en 2025 circularon rumores sobre un interés en Versace (posteriormente adquirida por el grupo Prada por 1.500 millones) y, más recientemente, en Alexander McQueen, rumor desmentido tanto por el fundador (y ahora presidente) de Otb como por Kering, que controla la marca. Ubaldo Minelli, director general de Otb y desde julio de 2025 también de Jil Sander, aunque de forma interina, fue responsable de la consolidación de la cartera y de la búsqueda de la eficiencia, siempre combinada con impulsos creativos a veces arriesgados.

Inversiones minoristas y reposicionamiento

Visto el contexto, Minelli destaca los aspectos positivos del año pasado: “Los resultados confirman la solidez del grupo, la tendencia de crecimiento de Maison Margiela continúa, con unas ventas del +8,4%, y la rentabilidad de Diesel fue la más alta en diez años, gracias al trabajo de reposicionamiento que hemos realizado y del que hoy estamos recogiendo los frutos”. La palabra satisfacción, sin embargo, está prohibida: “Renzo Rosso siempre mira a aquellos que, en nuestro sector y fuera de él, parecen estar mejor que nosotros y lo mismo ocurre con todos nosotros – añade Minelli -. El volumen de negocios en 2025 cayó un 4,8% a 1,7 mil millones: dado el contexto, no podemos quejarnos demasiado. Pero obviamente no debemos ser complacientes y esperamos que en 2026 se invierta la tendencia. » Las bases de la vuelta al crecimiento están ancladas en inversiones en retail, así como apoyo a la cadena de suministro y sostenibilidad social y ambiental.

El mix de distribución y los planes para 2026

“La gran estabilidad del canal minorista no pudo compensar la caída general del comercio mayorista, que se acercó al 15% – subraya el director general de Otb -. Creo que la tendencia no se invertirá en el futuro, incluso si las multimarcas y los grandes almacenes no desaparecen. Lo ideal es que el mayorista tenga un impacto sobre la facturación global del 25 al 30% y esto significa, para nuestro grupo, seguir dedicando recursos a la red de tiendas, con aperturas y adaptaciones, se podría decir. Hasta 2025, las inversiones totales alcanzaron los 64 millones y se centraron en los canales directos, con trabajos de racionalización que llevaron a 49 nuevas aperturas, 58 cierres y la reubicación de algunas tiendas en posiciones más estratégicas. Además de la innovación, con importantes proyectos de innovación, que se referían principalmente a la IA y las soluciones de clientela.

Internacionalización y apoyo a la cadena de suministro.

Cabe destacar también la estabilidad del mercado japonés (que representa el 27,4% de la actividad total de OTB), el crecimiento de América del Norte (+5,9%) y Oriente Medio (+9%), frente a una desaceleración en los mercados chino y europeo. En 2025, el EBITDA y el EBIT del grupo fueron de 237,3 millones y 10,1 millones respectivamente, pero Minelli destaca otros dos aspectos positivos: “Los índices de rentabilidad se han mantenido a pesar de la caída de la facturación y de la decisión de no ajustar al alza las escalas de precios de las diferentes marcas, excepto cuando es necesario debido al aumento del coste de las materias primas, por ejemplo. Esta política de “relación calidad-precio” está, en nuestra opinión, dando sus frutos: en los últimos años, algunas empresas se han excedido con el aumento de los precios y tan pronto como se disipó la euforia post-Covid y se sumaron las incógnitas económicas y geopolíticas globales, muchos clientes casi se enamoran de la moda, soñamos con lo contrario, que la gente perciba el valor intrínseco de nuestros productos, hechos de calidad, creatividad y respeto por las personas y los territorios, y que sigan deseándolos, también gracias a un precio percibido como justo”. El apoyo de OTB a la cadena de suministro, en el que Renzo Rosso fue pionero, es de extrema importancia: el grupo ha reconfirmado sus inversiones, continuando el proyecto CASH, lanzado en 2013 para garantizar el apoyo financiero a los más virtuosos y desde el inicio del programa el volumen total de financiación ha ascendido a alrededor de 700 millones. “También hemos contribuido activamente a los grupos de trabajo creados por las asociaciones profesionales que resultaron en el desarrollo del protocolo de legalidad para las cadenas de producción de moda”, concluye Minelli.

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