Ya no se trata de un homicidio en conducción desnuda, sino de un homicidio en conducción con “exceso culposo en el ejercicio de sus funciones”. Ha cambiado la acusación contra el policía que conducía el Gazelle y que, delante de otras dos personas, persiguió el scooter con Fares Bouzidi y Ramy Elgaml, fallecidos posteriormente en el accidente del 24 de noviembre de 2024 en el Corvetto de Milán.
La noticia, que atenúa la acusación contra el militar, surge de un nuevo cierre de la investigación, notificado ayer por los fiscales Marco Cirigliano y Giancarla Serafini con el diputado Paolo Ielo. Esto sería el resultado de una relectura de los documentos de la investigación, lo que conduciría, entre otras cosas, a una sentencia menos severa o incluso a ninguna sentencia. En esencia, se reconoce que el carabinero ha “cumplido” un deber, teniendo en cuenta también que Bouzidi ya ha sido condenado en primera instancia por resistencia vinculada a esta fuga. Sin embargo, el soldado sigue criticando la distancia mantenida durante la persecución: demasiado corta dada la velocidad. De ahí el comportamiento “culpable”. Para él, las lesiones de Fares también se impugnan por “exceso culposo en el ejercicio de sus funciones”.
En diciembre pasado, los fiscales ya habían tenido que notificar un nuevo aviso de conclusión de las investigaciones, porque con el tiempo las acusaciones y los sospechosos habían aumentado en comparación con el cierre de investigaciones separadas en meses anteriores. Este cierre, hace dos meses, vio a un total de ocho sospechosos, entre ellos Bouzidi por homicidio en carretera en colaboración con los primeros carabineros, luego otros seis militares acusados, por diversos cargos, de malversación y complicidad, de la eliminación de vídeos de testigos, de una supuesta falsificación ideológica en el informe de detención de Fares por resistencia y también de la hipótesis de información falsa a la Fiscalía (esta última fue abandonada). En el aviso de ayer relativo a ocho sospechosos, de cara a la solicitud de sentencia, leemos que el policía mantuvo “una distancia y velocidad inadecuadas para evitar posibles colisiones o colisiones por alcance con el vehículo que se daba a la fuga”.
En la demanda, actuó “en el cumplimiento de un deber”, aunque luego “excedió culpablemente los límites establecidos por la ley”, con un “estilo de conducción desproporcionado”, entre otras cosas porque la “matrícula” del TMax ya había sido comunicada por radio.