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“Qué placer interpretar a un vampiro, fue un verdadero placer. Conocía un poco la historia de esta horrible persona que chupaba la sangre de mujeres jóvenes. Ella, como los demás personajes de la película, busca algo, tal vez el sentido de su vida que, como sabemos, a menudo va de la mano de la muerte. Y es una película en constante equilibrio entre el horror y el placer, el placer y el miedo”. Así habla hoy en la Berlinale Isabelle Huppert, vestida totalmente de blanco pero con gafas oscuras, de su personaje de la misteriosa condesa sanguinaria protagonista de la película fuera de competición ‘La condesa de sangre’, dirigida por la artista polifacética Ulrike Ottinger. Una película entre cuento de hadas oscuro, terror gótico y humor en la que Huppert interpreta el nuevo papel de la infame condesa Elizabeth Báthory, inspirada en la leyenda de la noble húngara del siglo XVI.

En la película, la condesa Báthory, tras despertar de su largo sueño, reaparece del inframundo para cumplir una misión: encontrar un viejo libro que podría cambiar para peor el destino de todos los vampiros. Acompañada por su fiel y musculosa sirvienta (Birgit Minichmayr), la noble de tendencias queer y súper caninos se embarca en un viaje barroco por Viena en busca del libro maldito. Todo se complica por un grupo de adversarios improbables, entre ellos su sobrino vegetariano (Thomas Schubert), su psicoterapeuta (Lars Eidinger), dos vampirólogos y un inspector de policía, todos decididos a descubrir secretos que podrían sacudir el reino de los vampiros. La película también cuenta con la sugerente aparición de Tom Neuwirth, alias Conchita Wurst, quien canta “Rise Like a Phoenix”, la canción con la que ganó el Festival de Eurovisión 2014 para Austria.

“No me sucede a menudo que me ofrezcan un papel tan inusual y cada vez es algo muy bonito, porque es un pequeño paréntesis en mi carrera, como lo fueron por ejemplo las películas que hice con Françoise Ozon, ‘Mon Crime’ y ‘Huit Femmes’ – dice la actriz de setenta y dos años -. Es la primera vez que interpreto a un vampiro y fue una aventura extraordinaria, no sólo para abordar el personaje desde un punto de vista psicológico, pero también en el encuentro con una historia mitológica, inmensa, imaginaria y poética.

¿Cómo te llevaste con el director? “La conocí hace veinte años en una de sus retrospectivas y conocía muy bien la mayoría de sus películas, incluidas las increíbles que hizo con Delphine Seyrig. Creo que es un regalo conocer a alguien como ella que es capaz de llevar la poesía a la pantalla. Y es muy difícil ser poético sin resultar aburrido. Realmente no sabes de dónde viene esta extraña imaginación y eso es particularmente emocionante”.

Responde el director que ya ha abordado personajes como Madame

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