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El ambiente es diferente en Wall Street. Y no se trata sólo de tarifas o informes trimestrales. Esta vez, en el centro está la palabra que ha dominado las salas de juntas y los comunicados de prensa en los últimos años: diversidad. Como informa el Wall Street Journal, Goldman Sachs estaría dispuesta a eliminar de sus criterios de selección para formar parte de la junta directiva cualquier referencia a raza, identidad de género, etnia y orientación sexual. Un punto de inflexión que marca un claro cambio de ritmo con respecto a la temporada de políticas identitarias abrazadas con convicción por el mundo financiero estadounidense.

Hasta ahora, el comité de gobierno del banco identificaba candidatos basándose en cuatro pilares. Estos incluyen una noción amplia de diversidad: no sólo diferentes puntos de vista y trayectorias profesionales heterogéneas, sino también el servicio militar y “otras características demográficas”. Es precisamente esta última fórmula la que se encuentra bajo el hacha de la revisión.

Esta decisión no surge de la nada. El asunto fue planteado por el Centro Nacional Legal y de Políticasorganización conservadora y accionista minoritaria del instituto, que formalizó en septiembre una propuesta destinada a eliminar los criterios vinculados a la diversidad e incluirlo en el poder a los accionistas para la junta anual. El mensaje era claro: dejar de tomar atajos basados ​​en la identidad en la selección de altos dirigentes.

Después de que el banco anunciara su intención de eliminar estos parámetros, llegó un indulto. La organización retiró la propuesta, pero reivindicando el principio subyacente: el uso de criterios demográficos en la elección de los miembros de la junta directiva corre el riesgo de abrir el camino a nuevas formas de discriminación, incluso bajo el sello de buenas intenciones.

El caso Goldman no es un caso aislado. Durante el año pasado, muchas instituciones importantes han revisado iniciativas relacionadas con los requisitos de diversidad, equidad e inclusión (DEI), gracias a un cambio en el clima político y cultural en los Estados Unidos. El programa también Un millón de mujeres negras —un plan multimillonario para apoyar el emprendimiento femenino afroamericano— ha sido revisado, con la eliminación de referencias explícitas a la raza.

Esta es la señal de un reequilibrio que afecta a las empresas americanas: menos etiquetas, más atención -al menos en el

intenciones – a habilidades y resultados. Para algunos, es un retorno al mérito; para otros, un paso atrás respecto de las promesas de inclusión. Una cosa es segura: para las finanzas globales, es un cambio de estación que pesa mucho.

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