Roma, 17 de febrero (askanews) – Los jóvenes abandonan cada vez más temprano el sur de Italia, en cuanto se matriculan en la universidad, y el sur de Italia sigue perdiendo competencias cualificadas, con pocas posibilidades de retorno. Pero los ancianos también se van: mantienen su residencia en el Sur pero se unen a sus hijos y nietos que han emigrado al Centro-Norte. Se los define como “abuelos con maleta” y constituyen un fenómeno en crecimiento fotografiado por el informe Svimez “Un país, dos emigraciones”, presentado en Roma, en colaboración con Save the Children.
Entre los datos que surgieron, destaca el número de graduados menores de 35 años que abandonaron el Sur para instalarse en el Centro-Norte entre 2002 y 2024, casi 350 mil, para una pérdida (neta de retornos) de 270 mil unidades. La proporción de graduados entre los inmigrantes del Sur de entre 25 y 34 años se ha triplicado: del 20% en 2002 a alrededor del 60% en 2024. Sólo Campania y Sicilia generan casi la mitad de los flujos salientes. Mientras que Lombardía se confirma como la región más atractiva, seguida de Emilia-Romaña y Lacio.
Muchos sureños eligen entonces el extranjero: entre 2002 y 2024, más de 63.000 graduados del Sur menores de 35 años abandonaron el país. Un fenómeno que preocupa especialmente a las mujeres es el de la migración intelectual: la proporción de quienes se marcharon aumentó del 22% en 2002 a casi el 70% en 2024.
En cualquier caso, incluso desde el Norte vamos al extranjero: la emigración internacional aumentó entre 2002 y 2024, con un pico en 2024, cuando 21.000 jóvenes graduados menores de 35 años del centro y norte de Italia abandonaron Italia, el doble que en 2019 (unos diez mil).
La emigración de graduados de los territorios en los que se formaron resulta en una dispersión de las inversiones públicas dedicadas a su formación en beneficio de las regiones y países de destino. Pero el informe destaca que tres años después de graduarse, los graduados italianos que trabajan en el extranjero ganan entre 613 y 650 euros netos más al mes que los que permanecen en Italia. Y el Sur tiene el salario medio más bajo.
Para las personas mayores, sin embargo, la migración hacia el Centro-Norte se debe a la reunificación familiar o a la creciente dificultad de beneficiarse de servicios de atención adecuados en el Sur. Entre 2002 y 2024, el número de quienes se marcharon casi se duplicó (de 96.000 a más de 184.000).