Rusia está experimentando con el uso de palomas transformadas en drones biológicos gracias a la implantación de chips neuronales. Funciona así: el proyecto, conocido con el nombre en clave PJN-1, consiste en insertar pequeños electrodos en el cerebro de las aves para influir en su dirección de vuelo mediante estimulación controlada a distancia. Se coloca una microcámara en el pecho de los animales, mientras que en la cabeza se monta un dispositivo de control conectado a un estimulador. Una pequeña mochila alimentada por energía solar alberga el sistema de transmisión de datos y el controlador de vuelo.
A las palomas les gustan los drones
Como explica detalladamente Telegraph, el operador puede así dirigir al animal hacia la izquierda o hacia la derecha mediante el mando a distancia, mientras las imágenes se envían en tiempo real.
Según los promotores del proyecto, estos “biodrones” tendrían varias ventajas respecto a los drones tradicionales: pueden viajar más de 300 kilómetros diarios, no despiertan sospechas en espacios urbanos y son capaces de acceder a zonas donde una aeronave artificial sería fácilmente detectada o interceptada.
Entrando en detalles, el proyecto está liderado por la startup moscovita Neiry Group. La compañía dice que las palomas mejoradas pueden usarse para monitorear infraestructura, inspeccionar sitios industriales e incluso para misiones de búsqueda y rescate en áreas de difícil acceso. Sin embargo, varios expertos advierten que la misma tecnología podría adaptarse fácilmente con fines militares o de espionaje. El director general, Alexander Panov, dijo que el sistema podría ampliarse a otras especies: cuervos para transportar cargas más pesadas, gaviotas para estructuras costeras e incluso albatros para zonas marinas más grandes.
Cómo utilizar biodrones
Estas revelaciones plantean varias preguntas, en particular sobre la financiación de la empresa que, según una investigación del medio independiente T-Invariant, recibió importantes fondos de programas estatales rusos e inversores vinculados al Kremlin. Las fuentes de apoyo incluyen la Iniciativa Tecnológica Nacional, un programa lanzado por el presidente Vladimir Putin para fortalecer el liderazgo tecnológico del país. El debate se acaloró aún más después de que Panov expresara públicamente posiciones controvertidas sobre la guerra en Ucrania, alimentando dudas sobre el uso real previsto de los biodrones.
El uso de animales en el ejército no es una novedad absoluta para Moscú. En los últimos años, Rusia ha utilizado delfines entrenados para proteger sus bases navales en el Mar Negro y, según se informa, también está experimentando con soluciones no convencionales en el frente terrestre. En este contexto, las palomas cyborg son parte de una estrategia más amplia destinada a combinar biotecnología, inteligencia artificial y sistemas de control remoto.
Mientras tanto, la propia Neiry ha presentado experimentos en el pasado con ratas conectadas a sistemas de inteligencia artificial y sobre cambios neuronales en animales.
de la reproducción, alimentando un acalorado debate ético. De todos modos, si estas pruebas se tradujeran en aplicaciones operativas, Rusia estaría entre los pocos países que habrían desarrollado drones biológicos funcionales.