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“¡Vamos a trabajar!” » Este es, en esencia, el mensaje lanzado por la Unión Francesa de Industrias del Petróleo (UFIP). Al contrario de lo que sugería el lema de los años de Giscard, “Francia tiene muchas ideas, pero también tiene petróleo”recordó su presidente, Olivier Gantois, en una rueda de prensa el miércoles 18 de febrero. Una realidad desconocida para la mayoría de los franceses: el 61% no sabe que todavía se explotan cuencas de hidrocarburos en territorio francés, según una encuesta OpinionWay encargada por la organización profesional.

Sin embargo, los hechos son testarudos. Francia extrae aproximadamente 10.000 barriles diarios de su subsuelo, lo que equivale al 1% del consumo nacional. Las operaciones se concentran en dos regiones: la Cuenca de París y Nueva Aquitania. Ninguna gran petrolera es más activa en este mercado de potencial limitado, compartido por cinco empresas de diferentes tamaños, desde el productor canadiense Vermilion hasta la pequeña empresa francesa Bridge Energies.

Aunque Francia posee algunas reservas de oro negro, la producción se está desmoronando inexorablemente. Desde principios de los años 1990 se ha dividido en más de tres partes. Se espera que esta disminución empeore. Dentro de quince años no debería brotar ni una sola gota del suelo francés: la ley Hulot, adoptada en 2017, pone fin a la exploración de hidrocarburos en Francia y prevé el fin de toda explotación en 2040. “Pero hasta entonces, hay margen para dar cabida a la producción francesa de petróleo crudo”insiste el señor Gantois, que depende de “incumplimiento” del marco previsto por la citada ley.

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