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Ignacio Riccio
En el debate cada vez más animado sobre la reforma de la justicia y la separación de carreras entre fiscales y jueces, interviene la voz de Luca Josi, empresario de la comunicación y ex representante socialista, durante el programa “Otto e Mezzo” de La7. Josi respondió a las críticas del director del “Fatto Quotidiano”, Marco Travaglio, que en los últimos días había expresado serias preocupaciones sobre el riesgo de que la reforma transformara la fiscalía en una figura similar a la de un fiscal. Si bien reconoció la validez de estos temores, Josi adoptó una línea más cautelosa y pragmática. “La sensación que Marco dice de que el riesgo de que un fiscal sea acusado es alto es real – declaró – pero me hace pensar que esta prueba se puede hacer, y creo que la estabilidad democrática de nuestro país no está en entredicho”. Según el empresario, la cuestión central no es tanto el peligro en sí sino la necesidad de verificar concretamente sus efectos: un enfoque experimental, que pretende juzgar la reforma en función de los resultados y no de las predicciones. Josi reivindica una posición histórica sobre el tema, recordando sus raíces políticas en el socialismo italiano. “Estoy a favor de la separación de carreras – declaró – y comencé a hacer política sobre esta cuestión hace más de cuarenta años”. En su relato también emerge una dimensión cultural y jurídica: “Recordé que esta parte del código tenía un origen fascista”, subrayó, recordando uno de los argumentos tradicionalmente utilizados por los partidarios de la reforma. En el pasaje más polémico, Josi observó cuántas posiciones políticas se han invertido a lo largo de los años. “Ver hoy los cambios en el ámbito de quienes antes eran conductores de montacargas y se han convertido en garantes, es casi una laberintitis”. En el plano institucional, Josi nos invitó a reducir los temores de un posible debilitamiento de las garantías democráticas. “Dado que hay dos ex presidentes del Tribunal Constitucional que garantizan ambos bandos, creo que podemos estar bastante tranquilos ante el riesgo de alarma democrática”. Para Josi, el choque entre la política y el poder judicial que ha caracterizado la vida pública italiana durante décadas se parece más bien a una fase de evaluación histórica. “En Italia existe este conflicto desde hace al menos treinta años, tal vez cuarenta: hoy parece una confrontación”. Una parte importante de su discurso estuvo dedicada al perfil político de la reforma y a la estrategia de la Primera Ministra Giorgia Meloni. Josi expresó dudas sobre la elección del Primer Ministro de mantener un papel menos directo en la campaña del referéndum. “Me pregunto sobre el papel de Meloni, porque no entiendo su ausencia en la dirección del partido”. Según el empresario, la principal limitación de la reforma fue la imposibilidad de alcanzar un consenso más amplio: “Es una reforma que paga el precio de no haber buscado una mayoría más amplia”. De ahí la evaluación de las posibles consecuencias políticas del referéndum: “Si pierde, la derrota se atribuirá a la mayoría actual; si gana con una menor presencia del Primer Ministro, ganará con una aprobación política más débil”. Las palabras de Josi recogen un clima todavía muy polarizado, pero también señalan una línea intermedia: reconocer los riesgos, sin transformarlos en un veto preventivo. Una postura que se resume en su frase más clara: “El riesgo existe, pero vale la pena intentarlo”. Un mensaje que refleja el corazón del debate político y jurídico destinado a dominar los próximos meses.