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Durante el desfile del Lunes de las Rosas en Nonnweiler, un carro con un cartel provocativo provocó investigaciones de la Seguridad del Estado. Los organizadores se distancian, subraya el alcalde: La sátira y la expresión política forman parte del Carnaval.

Dos participantes en el desfile del lunes de carnaval denunciaron con un cartel la investigación de la Agencia de Seguridad del Estado. Así lo informa el periódico Saarbrücker Zeitung. El telón de fondo es el traslado a Nonnweiler, en el Sarre. Las fotos muestran un carro decorado con una bandera alemana y un cartel que dice “Califato, Sharia, Burka, matrimonio forzado, Nikab, matrimonio infantil”.

Un portavoz de la policía estatal dijo al periódico: “La agencia de seguridad del Estado, que generalmente es responsable de este tipo de evaluaciones extremistas, está examinando ahora si se trata de libertad de expresión o si podría haber un problema criminalmente relevante en juego”. Se espera que esta prueba dure unos días.

Se dice que los responsables del carro son un hombre y una mujer. Según la lista de asistentes, los dos se habían registrado para el evento bajo el nombre del grupo “Miedo por el futuro de nuestras hijas”.

La Asociación del Carnaval de Nonnweiler de 1954, que organizó el desfile, se distanció del cartel. Una declaración escrita dice: “Faasend (Carnaval, ed.) En Alemania se trata de un colorido estado de emergencia con rituales fijos. Como club, la libertad de expresión es muy importante para nosotros, especialmente durante el período Faasend. Sin embargo, nos distanciamos de la opinión de la carroza y queremos señalar que fue la opinión del grupo respectivo. Como asociación apoyamos la apertura, la igualdad y la tolerancia en cualquier situación”.

El alcalde de Nonnweiler, Franz Josef Barth (independiente), apoyado por el SPD, subrayó la importancia de la libertad de expresión, también durante los desfiles. En declaraciones al “Saarbrücker Zeitung”: “Los desfiles de carnaval tradicionalmente prosperan abordando temas sociales y políticos y presentándolos de manera aguda y satírica. Las expresiones de opiniones políticas, incluso si personalmente no las compartes o no te gustan, son parte de una cultura democrática viva y deben ser toleradas”.

Un portavoz del Ministerio del Interior del Sarre dijo a WELT a petición: “Se aplica la libertad de expresión, sus límites los establece el derecho penal. El criterio es la ley, no la indignación. En última instancia, la decisión final sobre si se trata de un acto criminal la toma el poder judicial”.

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