Imaginemos a unos delincuentes atrapados en un camino forestal, intentando desesperadamente empujar su coche durante unos treinta minutos, antes de escapar cuando llega la policía. La escena podría hacerte sonreír si la vida de un repartidor no se hubiera visto trastornada por este escenario digno de una mala comedia.
Estos ladrones secuestraron la furgoneta de una subcontrata de Amazon en Quincy-Voisins (Sena y Marne) a finales de diciembre pasado, llevándose consigo al conductor antes de detenerse en un camino embarrado para transferir los paquetes a su coche. Sólo para permanecer en silencio, fuera de la vista. Ellos creyeron.