doCinco años después de reverdecer el ayuntamiento de Burdeos, Pierre Hurmic reivindica en voz alta sus logros. El abogado que se convirtió en alcalde en 2020 se dice orgulloso de haber instaurado una ecología al estilo de Burdeos: local, humanista y desinhibida. Para él no se trata de imitar a París o Lyon: quiere una ecología “girondina”, inventiva y pragmática.
Bajo su liderazgo, la ciudad ha cambiado su rostro: una zona peatonal ampliada en un 50%, más de 55.000 árboles plantados. “No he sido un alcalde práctico, eso lo acepto”, insiste. El resultado: una ciudad más verde, pero también más dividida. Porque si los Burdeos respiran mejor, a veces gimen más. Entre sus partidarios que elogian una ciudad “pacífica” y sus detractores que denuncian el tráfico caótico, la falta de seguridad y…