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Carmelo Cinturrino, el subjefe de policía que investiga el asesinato intencionado de Abderrahim Mansouri en Rogoredo Grove de Milán el 26 de enero, supuestamente mintió a otros agentes de policía diciéndoles que había pedido ayuda mientras el joven de 28 años estaba en el suelo, muriendo tras el golpe en la cabeza, pero en realidad no lo hizo. Y la llamada salió más de veinte minutos después.

Así lo sabemos por las versiones dadas ayer durante los interrogatorios de cuatro policías investigados por complicidad y no asistencia. En esencia, los compañeros habrían dicho que no tuvieron nada que ver con el asesinato y que él se habría encargado de todo en esas fases posteriores al tiroteo. Se le habría definido como una especie de fanático que gestiona determinadas operaciones de forma opaca.

Por lo que sabemos, los otros policías, defendidos por los abogados Massimo Pellicciotta, Antonio Buondonno y Matteo Cherubini, afirmaron ayer, durante los interrogatorios de ayer ante el fiscal Giovanni Tarzia en el marco de la investigación de la Brigada Volante de la Policía, que no tuvieron ningún papel en el asesinato.

Y cada uno, aunque con posiciones diferentes (un compañero estaba cerca de Cinturrino cuando disparó, los demás llegaron después), habrían dicho que el hombre de 42 años habría manejado las siguientes fases, incluso mintiendo como si ya hubiera pedido ayuda. Era mayor que los demás y ellos lo consideraban el más experto. Aunque, según el acta, se hubiera producido una gestión limitada por su parte de determinadas operaciones. En algunas ocasiones también levantó la mano contra los drogadictos y narcotraficantes de poca monta en la región. Según la reconstrucción de la fiscalía dirigida por Marcello Viola, basada entre otras cosas en el análisis de las cámaras instaladas en la zona, el colega más cercano a Cinturrino (al parecer, el único testigo ocular del asesinato), cuando el hombre de 28 años estaba en el suelo y antes de que se pidiera ayuda, se dirigió a la comisaría de Mecenate y luego regresó con una bolsa. Los demás compañeros no habrían sabido lo que había dentro. La hipótesis es que esta réplica de una pistola de fogueo fue colocada entonces en el lugar y que Mansouri nunca la empuñó, como más bien había afirmado Cinturrino al hablar de autodefensa.

Una reconstrucción que también confirma las investigaciones de la defensa llevadas a cabo por los abogados Debora Piazza y Marco Romagnoli, abogados de la familia de la víctima. Durante la investigación se estableció, entre otras cosas, que Mansouri, poco antes de ser asesinado, estaba hablando por teléfono con otro presunto traficante, quien supuestamente le dijo “ten cuidado, la policía está huyendo”. Luego, lo habría llamado de nuevo pero el joven ya no contestaba, porque ya estaba en el suelo. A partir de ese momento se calculó el tiempo límite de 23 minutos para alertar al 118, según lo reconstruido hasta el momento por los investigadores.

Para más información Agencia ANSA Traficante asesinado en Rogoredo, policías interrogados refuerzan hipótesis de asesinato – Noticias – Ansa.it Hay una mascarada en torno al arma y una gestión opaca por parte del subjefe (ANSA)

“No tenía intención de matar. Disparé porque tenía miedo”, reiteró hoy Cinturrino a su defensor, el abogado Piero Porcian. En las últimas horas, el policía se reunió con su abogado, tras los interrogatorios de sus compañeros que se encontraban en Rogoredo la noche del asesinato y que actualmente están siendo investigados por complicidad y falta de asistencia. Durante la entrevista, según supimos, no hubo ninguna mención al arma, réplica de una pistola de fogueo, encontrada cerca de la víctima. Según la fiscalía, fue colocado allí tras la muerte del joven de 28 años, mientras que Cinturrino siempre afirmó que Mansouri le habría apuntado con él y por eso reaccionó. El subjefe, por lo que sabemos, negó tener relación alguna con narcotraficantes de la zona, rechazando la reconstrucción que surgió de los informes de interrogatorio de sus compañeros.

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