La Corte Suprema ha dictaminado que muchos de los aranceles del presidente Trump son ilegales. Difícilmente se pueden sobrestimar las consecuencias: por el momento se ha evitado la crisis constitucional.
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En retrospectiva, está claro: un presidente estadounidense no puede anular al Congreso cuando necesita dinero. Ni siquiera uno Donald Trump puede hacerlo. Incluso si el año pasado anuló más certezas de las que muchos podrían haber imaginado. El hecho de que Trump ahora esté furioso contra la decisión arancelaria de la Corte Suprema no cambia la situación. O que hace tiempo que ha ideado otras estratagemas para evitar tal juicio. EL El poder del mercado de valores Corresponde al Congreso de los Estados Unidos. Si el presidente quiere dinero para librar guerras, inversiones u otros proyectos políticos, debe pedirlo.