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Desde noviembre, las lluvias han traído buen tiempo a los 1.418 viticultores declarados del Rosellón y a sus 15.200 hectáreas. En dos meses el viñedo recibió 524 mm de agua. Esto es más que en todo el año 2024 (517 mm) y el doble que en 2022 (305 mm) y 2023 (244 mm), años en los que llovió tanto… como en el sur de España.

Así, tras 30 meses de aridez y desesperación, los bodegueros catalanes esperan entrar en un nuevo ciclo climático favorable. Los rendimientos se recuperaron lentamente en 2025, de 18 a 21 hectolitros por hectárea. “Pero todavía estamos lejos del umbral de rentabilidad de entre 37 y 38 hectogramos, un nivel que no habíamos alcanzado desde 2018”, afirma Julien Thiery, jefe del departamento de viticultura de la Cámara de Agricultura de los Pirineos Orientales. No estamos a la altura de los demás departamentos del Languedoc, que producen alrededor de 50 hectolitros. Los fabricantes resisten económicamente desde hace años. »

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