Una escena inverosímil la del viernes 21 de febrero en el estadio Marcel-Picot de Nancy. El partido de la Ligue 2 entre el AS Nancy Lorraine y el Grenoble estuvo interrumpido durante más de cuarenta minutos debido al humo y las balas procedentes del parque de visitantes.
Al inicio de cada mitad, una intensa nube de humo rojo se extendía por todo el recinto. El primero se disipó rápidamente, pero no el segundo, lo que obligó al árbitro del partido, Mikaël Lesage, a enviar a los jugadores de regreso a los vestuarios sobre la hora de juego. El juego pudo reanudarse después de que una comisión de seguridad se asegurara de que se cumplieran las condiciones para la reanudación.
Sobre el terreno de juego el resultado se mantuvo sin goles hasta el final, pero las incidencias fuera de él dejaron huella. Según nos informan nuestros compañeros de Ici Lorraine, los aficionados del Nancy del grupo ultra del sábado instalaron unas quince chimeneas debajo de las sillas de los aficionados del Grenoble y las activaron a distancia durante el partido.
Un azafato herido tras ser arrojado un petardo
La primera oleada de humo fue activada por la afición del Nancy, la segunda fue obra de la afición del Grenoble que encendió las ollas que no habían sido encendidas en la primera parte.
Según la radio local, antes del partido se produjeron enfrentamientos entre los mismos dos grupos de aficionados. Luego intercambiaron insultos, forzaron las puertas y un camarero resultó herido en la pantorrilla, posteriormente atendido por Samu tras lanzar un petardo. Finalmente, al salir del estadio, el autobús de los jugadores del Grenoble fue apedreado.
Ya bajo suspensión, el AS Nancy Lorraine corre un gran riesgo. Sobre todo porque el club es reincidente y a principios de año jugó cuatro partidos en casa a puerta cerrada debido a incidentes relacionados con el lanzamiento de humo en la selección nacional la temporada pasada.
Por tanto, la Liga de Fútbol Profesional se implicará en el asunto y deberá decidir las sanciones a adoptar.