Milán, 21 de febrero (Adnkronos) – Años de planificación, decenas de departamentos creativos involucrados y un desafío sin precedentes: llevar las ceremonias olímpicas y paralímpicas Milán-Cortina al interior de la Arena de Verona, parte integral del sitio de la UNESCO. Adriano Martella, director creativo de la ceremonia y director creativo de Filmmaster, explica a AdnKronos cómo nació este ambicioso proyecto, uno de los protagonistas absolutos de la producción artística de eventos internacionales, para el que Milán Cortina también representa un punto de llegada personal: “Para mí, Filmmaster representa esta tensión olímpica – explica -. Empecé como becario hace veinte años, después de una lección de Alfredo Accatino, mi mentor. Él tenía Turín 2006 en sus ojos y me inculcó Sueño”. Años después, volvemos juntos a los Juegos Olímpicos. Es una especie de bucle (Vídeo).
Un vínculo que une carreras individuales y grandes eventos deportivos internacionales. Según Martella, las ceremonias siguen siendo uno de los raros momentos de comunicación verdaderamente universal: “Son el único evento mundial durante el cual se envían mensajes destinados a la humanidad, neutrales respecto de la política, la religión y la cultura – señala -. Hay una gran responsabilidad”. Y asegura: “No serán ceremonias construidas únicamente sobre el efecto visual. Se basan en el mensaje. No serán las más grandes jamás organizadas, pero sí quizás las más especiales, porque están llenas de primicias”. Milano Cortina 2026 introduce un nuevo formato: “Es la primera vez que los Juegos se generalizan, sin una única ciudad anfitriona”. A esto se suma la particularidad del lugar: “También es la primera vez que las ceremonias tienen lugar en un monumento histórico de esta magnitud – observa Martella -. Y también en un espacio tan reducido”.
Una elección que requirió soluciones creativas: “Las zonas detrás del escenario son extremadamente limitadas. Tuvimos que encontrar numerosas soluciones para crear sorpresas continuas sin saturarlas”. El anfiteatro será más que un escenario: “No lo consideramos un simple escenario, sino un protagonista simbólico”, subraya Martella. Y desde el punto de vista televisivo: “Rodar un decorado contemporáneo en un teatro histórico será algo único en el mundo. Siempre pensamos en las ceremonias como una secuencia de sesiones de fotos”. Incluso mirar la ciudad, el paisaje, la montaña es un mensaje. “Cuenta la historia del futuro de los Juegos Olímpicos a gran escala”. El proyecto también pretende arraigarse en el tejido urbano, empezando por la Fundación Arena de Verona: “Hemos involucrado a instituciones, a la Academia de Bellas Artes, a voluntarios. Queremos dejar un legado de orgullo y participación. No queremos ser el circo que entra, monta la carpa y se va”.
El espectáculo se extenderá más allá de la Arena, involucrando la Piazza Bra y el Teatro Filarmónico, con el coro y la orquesta de la Fundación. La ceremonia de clausura olímpica gira en torno al tema “Belleza en acción”, un homenaje a la belleza italiana como fuerza dinámica: “Estamos hablando de la belleza que el mundo reconoce en nosotras, pero de una belleza en movimiento, en continua transformación”, afirma Martella. El hilo narrativo es el agua, también a nivel escenográfico, inspirada en la forma de una gota: “Es el mínimo común denominador de la vida. Nos une a todos. Modela el territorio, permite los deportes de invierno y es un espía de lo que sucede en el planeta. Representa lo conectados que estamos todos. Es un sistema hermoso y frágil”. El agua se convierte así en metáfora del ciclo natural que une montaña, llanura, ciudad, laguna, mar y cielo. En el centro del espectáculo estará Roberto Bolle: “Él representa la belleza italiana, el saber hacer con el cuerpo – subraya Martella -. Forma parte de un casting extraordinario, donde la calidad es el criterio principal. Estuvo con nosotros en Turín en 2006. Hoy regresa con tecnologías y lenguajes completamente diferentes. Pero hay muchos otros protagonistas”.
Junto a él, el compositor Michele Braga y el músico Vittorio Cosma, así como la Escuela de Danza del Teatro dell’Opera di Roma dirigida por Eleonora Abbagnato y el trabajo coreográfico de Diego Tortelli con Aterballetto. En la vertiente pop y electrónica, destaca entre los invitados Gabry Ponte, llamado a transformar la Arena en una gran pista de baile. También está presente Achille Lauro, que tras llevar la antorcha regresará a su Verona natal para una actuación que promete ser única. La historia la cerrará la actriz Benedetta Porcaroli, cuyo papel está muy ligado al concepto de belleza entendido como “energía concreta”. Para Martella, la Arena también es decisiva a nivel musical: “Tiene múltiples facetas: acoge ópera, gran pop, conciertos de los más grandes artistas del mundo”, subraya. La música estará omnipresente en ambos eventos, desde la ópera hasta el pop internacional.
La ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos, prevista para el 6 de marzo, se centrará en cambio en torno al tema “La vida en movimiento”: “Es una manera de decir que la vida continúa, que cada uno tiene la posibilidad de evolucionar – explica Martella -. Queremos ir más allá de la idea de superhombres y supermujeres. Son personas, son sobre todo deportistas. Es una metáfora de la vida que nunca se detiene”. También subirán al escenario Stuart Copeland, histórico baterista de Police, y el trío house Meduza, representando el diálogo entre generaciones. En el centro del proyecto sigue estando el tema del patrimonio: “El concepto de Memoria italiana se centra en lo que queda: la transferencia de conocimientos, la cultura, la sensibilidad olímpica – afirma Martella -. Espero que estos sean sobre todo los valores que se transmitirán en el futuro. “Es una gran oportunidad para mostrar al mundo una cara inesperada de nuestro país”. (por Federica Mochi)