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“No toleraremos el más mínimo incidente durante la procesión” celebrada en Lyon en homenaje al activista nacionalista Quentin Deranque, ni “al margen de esta procesión”, declaró la prefecta del Ródano, Fabienne Buccio, el sábado 21 de febrero. El sistema, reforzado para la ocasión con refuerzos humanos y dos drones, “perdurará en el tiempo, incluso hasta la noche”, añadió a la prensa.

La procesión, que según el Ministerio del Interior podría contar con entre “2.000 y 3.000 participantes”, tendrá que comenzar a las 15.00 horas. de una zona residencial, un poco alejada del centro de la ciudad.

“Hay un número importante de policías”, anuncia Fabienne Buccio, refiriéndose a “varias empresas de seguridad republicanas y escuadrones de gendarmería”. También estarán presentes agentes de la policía nacional de otros departamentos, que ayudarán a “proteger las estaciones” y “patrullar el transporte público”.

Un sistema de seguridad “sólido”.

“El sistema humano está muy adaptado a la situación” y “sólido”, asegura el prefecto, que anticipa una posible contramanifestación. De momento, sin embargo, las autoridades no han detectado ninguna invitación a manifestaciones en las redes.

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En Lyon existe “un antagonismo recurrente y violento entre los movimientos de extrema izquierda y extrema derecha” y “esta marcha puede ser un catalizador (…) de enfrentamientos (…) entre pequeños grupos” de ambos bandos, se lee en el decreto de la prefectura que prohíbe cualquier manifestación fuera del perímetro autorizado.

Vigilada desde arriba por dos drones, la procesión recorrerá un recorrido de 1,4 kilómetros hasta el lugar donde Quentin Deranque fue golpeado el 12 de febrero por varios encapuchados.

Unas horas antes de la salida de la marcha, el presidente Emmanuel Macron llamó “a todos a la calma” y anunció que el Gobierno se reuniría la próxima semana para discutir “grupos de acción violenta”.

Ante el “riesgo real de excesos”, el alcalde ambientalista de Lyon, Grégory Doucet, pidió a las autoridades que prohíban la marcha titulada “Lyon pide justicia para Quentin asesinado por Antifa”. Pero el ministro del Interior, Laurent Núñez, y la prefectura explicaron que habían sopesado el riesgo de “violencia” y “perturbación del orden público” a la luz de la necesaria “libertad de expresión” y dieron luz verde.

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