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Ángela Bruni
Existe el riesgo de una nueva escalada entre Pakistán y Afganistán. Los ataques aéreos llevados a cabo por las fuerzas paquistaníes mataron a 18 civiles, incluidos niños, en la provincia afgana de Nangarhar, en el este de Afganistán, que ha vuelto a manos de los talibanes desde 2021. Las autoridades locales hablan también de seis heridos. Pakistán ha confirmado ataques contra siete “campamentos” de milicias, calificándolos de “respuesta” a una reciente ola de ataques suicidas en suelo paquistaní.

Desde Afganistán informan de ataques contra zonas habitadas por civiles en las provincias de Nangarhar y Paktika. No se reportaron víctimas en esta última región. El Ministerio de Defensa del gobierno talibán condenó los ataques y amenazó con dar una “respuesta adecuada”. El Ministerio de Información de Islamabad informó sobre operaciones lanzadas sobre la base de información de inteligencia contra “campos de entrenamiento y escondites terroristas” en las zonas fronterizas.

En las últimas semanas, Pakistán ha sido escenario de al menos cuatro ataques suicidas, tres en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa y uno en Islamabad. Murieron decenas de personas. Islamabad habla de “pruebas” que indican que los responsables están basados en Afganistán. Kabul rechaza cualquier acusación de dar refugio a los talibanes paquistaníes.