El ministro francés de Asuntos Exteriores Jean-Noël Barrot Oficializó hoy la citación del embajador estadounidense en París, Charles Kushner, en respuesta a las declaraciones públicas del Departamento de Estado estadounidense sobre la muerte del joven activista de extrema derecha Quentin Déranque.
Barrot definió los comentarios estadounidenses como “una explotación política de un trágico acontecimiento interno francés” y denunció lo que París interpretó como una interferencia en los asuntos internos. Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos – también a través de su Oficina de Contraterrorismo – calificó la muerte de Deranque como un caso que pone de relieve un peligroso aumento de la “violencia de extrema izquierda”, llamando la atención sobre la necesidad de llevar a los perpetradores ante la justicia.
Ayer marcharon más de 3.000 personas Leónexigiendo “justicia” para el joven activista de extrema derecha asesinado a golpes por miembros de la extrema izquierda.
El asunto Deranque: un episodio de violencia que enciende a Francia
El francés de 23 años murió a causa de heridas en la cabeza tras ser golpeado en Lyon el 14 de febrero, durante un violento altercado entre partidarios de extrema derecha y antifascistas en el marco de las manifestaciones políticas que precedieron a las elecciones municipales y presidenciales de 2027. Según las autoridades francesas, al menos siete personas son objeto de una investigación formal por asesinato relacionado con el ataque, entre ellas un ex colaborador parlamentario de un partido radical de izquierda.
Imágenes difundidas por medios y redes sociales muestran escenas de puñetazos, armas inapropiadas y caos entre grupos opuestos, confirmando laalto voltaje político desde el punto de vista social. El presidente francés Emanuel Macron Llamó a la calma, al tiempo que enfatizó la necesidad de enfrentar la ola de violencia política. Macron anunció entonces una reunión con ministros para un análisis exhaustivo de todos los grupos de activistas violentos vinculados a partidos políticos, argumentando que algunos podrían disolverse. “En la República ninguna violencia es legítima”, declaró. “No hay lugar para las milicias, de donde vienen. Debemos ser absolutamente inflexibles”.
Washington: seguridad, terrorismo y percepciones divergentes
En Estados Unidos, las reacciones a la muerte de Deranque no se limitaron a la cobertura de un acontecimiento noticioso extranjero, sino que entraron en el registro de seguridad nacional: el comunicado de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado vinculó el episodio a la percepción de un “crescendo de violencia de extrema izquierda”, una narrativa que recuerda la retórica ya presente en el debate estadounidense sobre el extremismo y el terrorismo interno.
Una interpretación bien recibida por los periódicos y los comentaristas, que ven tensiones en el clima político francés similares a las que ya se han vivido en Estados Unidos en los últimos años. Sin embargo, en París esta lectura fue considerada excesiva e injustificada, además de inadecuada para un episodio judicial que aún está siendo examinado por la fiscalía francesa.
Más allá de Deranque: un contexto de relaciones ya tensas
La crisis diplomática y retórica no surge de la nada. El actual embajador de Estados Unidos. Carlos Kushner -una figura cercana a la administración del presidente Trump y ya protagonista de anteriores tensiones bilaterales- ya había sido convocada por París el pasado mes de agosto para comentarios considerados “inaceptables” sobre el antisemitismo y la política interna francesa. En su momento, el Ministerio francés de Asuntos Exteriores mencionó la Convención de Viena de 1961, recordando el principio de no injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano.
El incidente diplomático pone de relieve la fragilidad de las relaciones entre dos aliados históricos cuando se trata de lecturas divergentes de
acontecimientos políticos sensibles. En realidad, el asunto Deranque puede sentar un precedente sobre cómo responden los gobiernos a la interpretación pública de la violencia política interna y las respuestas diplomáticas que siguen.